• 03 Ago 2011
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  • Diario El Telégrafo

    Guayaquil, 2 de agosto de 2011
    Señor Director
    Diario El Telégrafo

    Sin  extrañarme y ya acostumbrado a la sesgada manera de informar,  escucho en varios medios de comunicación, de los llamados “independientes”, que en la Asamblea se han registrado sucesos similares a los que se daban en los tiempos de la hegemonía de partidos de derecha o más bien de los “viejos” y conocidos como “partidocracia”.

    Esto en cuanto a la apretada reelección de Fernando Cordero en la presidencia del Legislativo, lo que trastocó los planes antigubernamentales que fueron alimentados por el abandono de César Rodríguez de las filas de PAIS.

    Quienes sí aparecen extrañados son los asambleístas de oposición, que perdieron la cordura cuando se les fue de las manos la ansiada presidencia.

    Sin embargo, de ello no han dicho nada o muy poco los medios, a pesar de que fue lo que más se notó durante la trasmisión en vivo, me refiero a los incidentes protagonizados por ciertos asambleístas que buscan notoriedad con esas conocidas acciones de beligerancia.

    Así se pudo observar a Abdalá Bucaram contra Enrique Herrería, en una acción que nunca llega a mayores sino que más bien busca ser el centro de las cámaras y mantener a quienes realizan la gresca en la palestra pública.

    Igual cosa sucedió por enésima vez con la simpática asambleísta Cinthya Viteri, que con gesticulaciones de sus manos invitaba a alguien a que se acerque a ella, en franca actitud de pelea. En esta ocasión la representante de Madera de Guerrero perdió el garbo y se notó su impotencia.

    Y el que más trató de llamar la atención de las cámaras y de los líderes de su movimiento fue Andrés Roche, que trataba de impedir que el Presidente de la Asamblea recientemente electo, Fernando Cordero, se exprese ante la sala, lo que motivó que el “Corcho” le retire las manos ya fastidiado por la insistencia de Roche.

    Estos incidentes, como dije antes, ya son harto conocidos en quienes han transitado por la “partidocracia” y muy repetitivos, a sabiendas también de que son manotones de ahogados que luego caen en el olvido.

    Sin embargo de ello, molestan en el desarrollo de la sesión de la Asamblea y molestan al ciudadano que está pendiente de lo que realicen sus representantes en el máximo organismo de la expresión popular por votación democrática.

    Los que molestan son los mismos de siempre. Entonces, ya para qué prestarle atención a sus berrinches.

    Pedro del Solar