Tomada de la edición impresa del 22 de julio del 2008

Labor doméstica carece de condiciones dignas

Cerca de 34.000 empleadas domésticas están afiliadas al Seguro Social a nivel nacional, de 93.568 que existen entre Guayaquil, Quito , Cuenca, Ambato y Machala. | EL TELÉGRAFO

EL TELÉGRAFO

Cerca de 34.000 empleadas domésticas están afiliadas al Seguro Social a nivel nacional, de 93.568 que existen entre Guayaquil, Quito , Cuenca, Ambato y Machala.

Datos

Lo que dice el Código

 

•Artículo 264.-
Tiempo de contratación.- El servicio doméstico puede contratarse por tiempo determinado; pero no podrá estipularse que durará más de un año, a menos que conste estipulación por escrito, autorizada por el Juez del Trabajo. Ni aun en esta forma, podrá durar más de tres años.

• Artículo 266.- No podrá retirarse inopinadamente.- El empleado doméstico no podrá retirarse inopinadamente si causa grave incomodidad o perjuicio al empleador.

Estará en este caso obligado a permanecer en el servicio el tiempo necesario hasta que pueda ser reemplazado, tiempo que no excederá de quince días, salvo que deje en su lugar otra persona aceptada por el empleador.

• Artículo 268.- Alimentación, albergue y educación del doméstico.- Aparte de la remuneración que se fije, es obligación del empleador proporcionar al doméstico alimentación y albergue, a menos de pacto en contrario, y además, dentro de sus posibilidades y de la limitación que impone el servicio, propender de la mejor manera posible a su educación.

• Artículo 269.- Descanso y vacaciones.- Los domésticos tienen derecho a un día de descanso cada dos semanas de servicio.

Los que hayan servido más de un año sin interrupción en una misma casa, tendrán derecho a una vacación anual de quince días, con remuneración íntegra.

Laboran ocho horas, pero perciben un salario inferior al de los trabajadores del sector privado.

Antecedentes

 

En el 2005, Orfelinda Salvatierra laboraba como empleada doméstica y fue víctima de una serie de abusos por parte de sus patrones. No le pagaban el sueldo y la golpeaban, pero ella no podía denunciarlos porque la encerraban bajo llave.


En el 2007 el sueldo básico de un empleado doméstico era US$120.


El 1 de enero de 2008 entró en vigencia el Acuerdo Ministerial que estipula que el nuevo salario mensual de los trabajadores de servicio doméstico será de US$170. 


 
Recibe 170 dólares por trabajar ocho horas diarias, pero María no reclama por este salario. Las ganas no le faltan, solo que su condición de empleada doméstica no le permite quejarse. Y es que, según el Acuerdo Ministerial que entró en vigencia en enero de este año, la remuneración básica mínima para los trabajadores de servicio doméstico es lo que ella percibe.

Tito Palma, viceministro de Trabajo, reconoce que los US$30 de diferencia que hay entre el salario de un trabajador del sector privado (US$200) y uno doméstico es injusto. “El problema del bajo sueldo radica en que las domésticas recibían una remuneración de apenas US$120 el año pasado”, declara.

En 2005 este valor era US$55 y en el siguiente año aumentó a US$80. Pero algunos patronos –opina Palma- justifican el salario diciendo que la empleada tiene beneficios adicionales, como dos comidas en el día. Sin embargo, el artículo 268 del Código del Trabajo obliga a los empleadores a proporcionar alimentación al doméstico.

Pero para Sonia estos requisitos establecidos por la ley no eran respetados. Hace tres meses laboraba en un domicilio donde debía cocinar, lavar, limpiar y arreglar la casa. Por estas actividades percibía US$150.

Sin embargo, el bajo sueldo no era la mayor insatisfacción de su trabajo. Su patrona constantemente le gritaba las órdenes. “Me decía que lave bien la ropa, que si no limpiaba que estaba despedida”, cuenta. En una ocasión la empleadora le insultó a la madre, motivo suficiente para que ella renuncie.

Sonia nunca denunció el maltrato que recibió, porque  para ella eso significaba tener más problemas con su ex jefa.

93.568 ecuatorianos trabajan en servicio doméstico en Guayaquil, Machala, Quito, Cuenca y Ambato

El inspector de Trabajo, Roberto Anchaluisa, relata que ha atendido muy pocas denuncias de empleadas domésticas y dice que estos casos han sido  complicados al momento de la inspección. “Como el lugar de trabajo es un domicilio, es mucho más difícil hacer la revisión, el dueño de casa tiende a poner trabas y no deja entrar a su casa”, explica.

Aunque este ejemplo forma parte de los pocos casos que se presentan en la Inspectoría de Trabajo del Litoral. Para el abogado, la falta de denuncias por parte de este sector laboral, se debe al temor de las empleadas a perder el trabajo.

En la Defensoría del Pueblo ocurre una situación similar. La entidad casi no registra casos que involucren a domésticas. Lourdes Rangel, abogada de esta dependencia, explica que los patronos abusan de su mayor nivel económico y amenazan a las empleadas para que no denuncien cualquier tipo de abuso. “Les dicen que si ellas se quejan con alguien más del trato que reciben, la denuncian que ha robado y hasta la pueden meter en la cárcel”, relata.

El Viceministro cree que la resignación se debe a que ellas, en su mayoría, son personas muy humildes que no alcanzan a comprender que gozan de los mismos derechos. “Creen que al emplearlas les están haciendo un favor, por eso no se quejan de las condiciones de trabajo”, dice.

Para intentar evitar los sueldos inferiores al mínimo y cualquier abuso, existen agencias de empleo que funcionan como mediadoras entre el empleador y la doméstica.

En la agencia La Selecta cuentan con un sistema para asegurar que la doméstica no sea engañada por los futuros  empleadores. “Visitamos la casa donde va a trabajar; además, en el contrato debe ir especificado el número de personas para el que va a trabajar y las horas”, explica Pamela Parra, dueña de la agencia.

La Selecta, en sus seis años de existencia, ha tramitado 3.165 contratos. De estos, Parra recuerda que han existido muy pocos casos de abusos. “En una ocasión una chica me contó que el ambiente era muy conflictivo, que casi la golpean por accidente, entonces renunció. Los contratistas regresaron  a pedirnos otra empleada, pero debido a los antecedentes, no le dimos a ninguna de nuestras chicas”, cuenta.

Si bien esta agencia se preocupa por la seguridad de las domésticas, la empresa no se responsabiliza si las afilian o no al Seguro Social. La abogada Rangel cree que los empleadores consideran al seguro como un gasto, mas no como una inversión, por eso no lo aplican.

En el IESS se registran apenas 34.000 afiliaciones de empleadas domésticas a nivel nacional. No existe una cifra nacional del total de empleados que trabajan en el sector doméstico, pero solo entre Guayaquil, Quito, Cuenca, Ambato y Machala existen 93.568.

El Viceministro cree que  desde siempre ha existido una brecha que separa al trabajo en general del doméstico, por la cual las personas consideran ese tipo de trabajo como inferior.

“Lo que necesitan los ecuatorianos es hacer un verdadero cambio en su mentalidad y valorar adecuadamente el servicio doméstico”, propone. Él aspira a que el próximo año las remuneraciones, en todos los sectores, sean niveladas, para que las domésticas no tengan que trabajar la misma jornada que los otros empleados, por un sueldo inferior.
Isabela Ponce
iponce@telegrafo.com.ec
Periodista - Guayaquil
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