Trámites alargan pago de subsidios
El IESS demora en pagar los salarios a los afiliados que sufren accidentes laborales.
Cuando un trabajador sufre un accidente durante el desempeño de su ejercicio profesional el Código Laboral faculta a las víctimas a utilizar los hospitales del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS).
Los nosocomios de esta institución deben ofrecer asistencia médica al accidentado. Si quedan lesiones que lo obligan a ausentarse de su empleo, el IESS debe pagarle un subsidio, equivalente al 75% de su sueldo. El resto lo completa el patrono.
Pero cuando el empleado solicita el subsidio se presentan problemas. El principal: El trámite engorroso.
Por ejemplo, Álex Villama, un mensajero de Laboratorios Zumba que sufrió un accidente en una motocicleta cuando iba a su trabajo, pese a tener la pierna lesionada tramita en Riesgo Laboral del IESS el aviso de accidente, para luego, reclamar un subsidio y una indemnización.
Él luce su pierna vendada porque se golpeó dicha extremidad cuando un carro se le atravesó en el camino. Ahora no la puede doblar.
Debido a la lesión tiene que ausentarse varios días de su empleo. “No sé por cuánto tiempo, por eso vine a solicitar el aviso de accidente”, dice.
Pero para alcanzar este objetivo, Álex deberá cumplir los siguientes pasos: Primero, un médico especialista del IESS emitirá un informe de secuela; luego, investigadores del organismo harán otro documento especificando las circunstancias en que se produjo el hecho; después, el grupo legal de Riesgo Laboral ofrecerá su criterio jurídico.
Con estos documentos se hace una carpeta que será dirigida a la Comisión Provincial de Evaluación de Incapacidades y esta entidad dictaminará el nivel de afectación del trabajador para establecer el subsidio. Aunque hay casos en los que el proceso demoró más de un año.
El abogado especialista en Derecho Laboral, Fernando Heinert, indica que generalmente dicho trámite demora entre tres y cuatro meses. “Entonces las empresas, cuando el empleado debe ausentarse, paga la integridad del sueldo y cuando el trabajador cobra al IESS, el dinero va al patrono”, explica.
Y añade que el marco legal protege al empleado lo suficiente en estos casos, pero observa que el Seguro Social y los empleadores deben agilizar los trámites para hacer cumplir las leyes.
La subdirectora de Riesgo Laboral del IESS en Guayas, Aidé Moreta, reconoce que el proceso para atender a los accidentados no es totalmente eficiente. Aquello se aprecia en la paralización del pago de los subsidios en este año. “Eso se dio porque no había dinero, pero ya nos dieron una partida extra”, justifica.
La funcionaria argumenta que los investigadores al visitar las empresas donde hay un accidente, chequean que las reglas de seguridad estén en orden.
No obstante, en las oficinas de Guayaquil, ciudad en la que se presenta un promedio de 100 accidentes por semana, solo hay seis investigadores.
Por esas falencias, Renato Carló, presidente de la Cámara de la Pequeña Industria del Guayas, dice que, ante la ineficiencia de la institución pública, los empresarios optan por afiliar a sus obreros a seguros privados. “De esa manera, se los puede proteger ante cualquier eventualidad”.
Para él, el IESS debería incrementar el número de centros de salud, y firmar convenios con clínicas particulares para que atiendan a los afiliados. “Tiene (el IESS) suficiente recursos para hacerlo. Si no posee la capacidad para atenderlos, debería delegar sus funciones”, critica.
Xavier Letamendi Hinojosa
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Guayaquil