Cada año en el país mueren más de 2.700 personas en sus empleos.
Según un informe de la Organización Internacional de Trabajo (OIT) titulado “Mi vida… Mi trabajo… Mi trabajo en seguridad”, publicado en abril de 2008, cada año 2,2 millones de personas mueren en todo el mundo por accidentes en sus trabajos o enfermedades relacionadas a su actividad profesional.
Ecuador no es la excepción. Sobre la base de este estudio, el Ministerio de Trabajo y Empleo (MTE) calcula que en el país mueren anualmente 2.751 ciudadanos por esta causa.
Así lo indica Segundo Marcillo, jefe de Seguridad Laboral del MTE. El funcionario advierte que la OIT señala que “calculando la PEA (Población Económicamente Activa) del país, aquí deberían denunciarse 160.000 accidentes, pero solo se hace un promedio de 6.000, el resto se da en el mercado informal, en aquellos trabajadores que no están afiliados al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS)”.
En Ecuador, de acuerdo con Marcillo, únicamente el 35% de los empleados aporta al Seguro Social, por eso no se cuenta con cifras reales sobre accidentes.
“Cuando un trabajador no afiliado al IESS sufre un accidente debe acudir hasta el Ministerio de Trabajo, ahí iniciamos el proceso contra la empresa y obligamos a reconocer los costos médicos”, explica Marcillo. El MTE recibe anualmente un promedio de 100 denuncias de este tipo.
Pero el informe de la OIT también recalca que la seguridad laboral no es solo responsabilidad de los empleadores, sino incluso de los empleados. Es decir, es vital el autocuidado. “Todos los empresarios y trabajadores tienen que reflexionar sobre cómo controlar y reducir los riesgos en sus trabajos con objeto de prevenir lesiones y proteger su seguridad y salud”, dice la OIT.
“La seguridad no es solo responsabilidad de un funcionario, del empleador o empleado (...), es de todos”
Para evitar los accidentes, en 1986 el entonces presidente de la República, León Febres-Cordero, emitió el decreto ejecutivo 2393, el cual se conoce como el Reglamento de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo.
Este documento sirve como manual al Estado y a las empresas para precautelar la seguridad de los trabajadores. El decreto ordena la conformación de un comité de seguridad, el cual constará de dos representantes de los empleados y dos de los patronos.
Su objetivo es conocer periódicamente los problemas de seguridad de la empresa, los accidentes y velar por el cumplimiento de las normas.
Gilberto Ramos, ingeniero industrial y experto en seguridad laboral, explica que las empresas si bien obedecen la disposición “porque la ley los obliga, una vez formado el comité; nunca más se vuelve a reunir. Todos (patronos y trabajadores) dicen que no hay tiempo y queda en el olvido”.
Para Ramos tampoco hay una cultura de seguridad y protección en las empresas. “No es solo responsabilidad de un funcionario, es del empleado que debe comunicar las anomalías, del supervisor que debe llamar la atención ante un descuido y del patrono que debe cuidar a sus obreros, es decir, de todos”, sostiene.
El ingeniero pone como ejemplo cuando un obrero observa un tornillo flojo y no comunica el hecho a sus jefes, o cuando un superior ve que un obrero no usa casco o protectores para los ojos.
Con él coincide Marcillo: “todos deben ayudar en la seguridad”. Sin embargo, el funcionario señala que el Ministerio realiza inspecciones para vigilar que se cumplan las reglas. Él espera que, a lo largo de 2008, el MTE visite unas 500 empresas en Guayaquil, Quito y Cuenca, para “ver que todo esté en orden”.
Pero Kléber Alvarado, abogado en Derecho Laboral y presidente de la Federación de Trabajadores del Guayas, señala que, pese a la existencia de normas muy claras, no se cumplen. “Los organismos de control, como el IESS, cuentan cifras muy altas de accidentes laborales, por eso exigimos que se cumplan a cabalidad las leyes”, afirma. El jurista se refiere al Código Laboral que obliga a las empresas y al IESS subsidiar a los empleados cuando se produce un accidente. También el decreto 2393 que norma la seguridad laboral.
El líder sindical asevera que incluso el Ministerio de Medio Ambiente debería realizar operativos para precautelar la seguridad de los trabajadores, sin necesidad de contar con el permiso de los patronos.
Alvarado también cree que es necesario que los trabajadores se involucren en su propia seguridad y “que denuncien cualquier extrañeza; es necesaria una cultura de prevención, sugiero que las instituciones encargadas, como Ministerios de Trabajo, de Medio Ambiente, IESS, OIT y empleadores, realicen operativos de manera coordinada, hagan censos y eviten siniestros”.
El informe de la OIT recomienda cuatro consejos básicos para evitar accidentes: eliminar o minimizar los riesgos en su origen, reducir los riesgos mediante la imposición de controles u otras medidas de seguridad físicas, proporcionar métodos de trabajos seguros, con objeto de reducir más los riesgos; y suministrar, utilizar y mantener equipos de protección personal. A nivel de gobiernos, el organismo internacional pide la elaboración de políticas de seguridad.
También solicita a las instituciones educativas informar sobre riesgos de desastres y accidentes en el trabajo.