En el país, los tratamientos pueden costar 4.000 dólares, pero son escasas las posibilidades de éxito.
Según datos del Consejo Internacional de Difusión de Información sobre Infertilidad (Inciid, por sus siglas en inglés), el 15 por ciento de las parejas no puede procrear. Para solucionar este problema existen métodos que forman parte de la denominada reproducción asistida.
Técnicas como la fecundación in vitro o la inseminación artificial ayudan a las mujeres a convertirse en madres, pero estos tratamientos, que en el país son ofrecidos únicamente por centros privados, oscilan entre los 3.000 y 4.000 dólares. Ese es el valor de cada intento, el cual tiene una probabilidad de éxito de solo el 25 por ciento.
Así lo indica el doctor Medardo Blum, director del Instituto Nacional de Infertilidad y Esterilidad (Innaifest). Este centro funciona en la clínica Kennedy de Guayaquil desde hace 18 años y durante este tiempo ha ayudado en el nacimiento de alrededor de 200 niños.
“Yo no conozco que en el sector público o en los hospitales del Ministerio de Salud se ofrezcan estos tratamientos; son muy costosos. Sin embargo, sé que en los hospitales de la Junta de Beneficencia y los de Quito se hacen tratamientos de primer nivel”, explica el ginecólogo.
Para él, pese al elevado costo, los tratamientos deberían estar al alcance de todas las parejas, sin importar su condición económica. “La mayor parte de las causas de la infertilidad son por infecciones o enfermedades venéreas que podrían haberse curado con atención oportuna, entonces si el Estado no ayuda a solucionar estos males es justo que ayude a las mujeres a ser madres”, indica el galeno.
Según el Inciid, el 35 por ciento de las causas de infertilidad es por culpa del hombre, el 55 por ciento por las mujeres y el porcentaje restante se debe a causas desconocidas.
Con Blum coincide Pablo Valencia, subdirector del Centro Médico de Infertilidad y Esterilidad (Cemefes). El doctor opina que las parejas de escasos recursos que son estériles tienen muy pocas oportunidades.
“Comparamos precios,
todos eran caros y los hospitales públicos no
daban este servicio”
“En las instituciones públicas como hospitales y maternidades se realizan tratamientos de bajo nivel, no los de alta complejidad”, señala Valencia, pero aclara que los procedimientos para lograr una reproducción asistida son en Ecuador menos costosos que en otros países, porque en “EE.UU. los precios oscilan entre 8.000 y 10.000 dólares, mientras que en Europa es aún más caro”.
Blum y Valencia añaden que existen opciones para los matrimonios que no pueden concebir. “Aprofe y Cemoplaf ofrecen costos más bajos y los hospitales públicos también, pero no procedimientos muy complejos”, sostienen.
Cemoplaf es una ONG (Organización No Gubernamental) que ofrece tratamientos a las mujeres estériles. Newton Rubio, obstetra del centro, señala que la entidad ofrece precios más baratos que otros institutos.
El médico señala que uno de los objetivos de Cemoplaf es ofrecer el tratamiento a todo tipo de parejas, sin importar su condición económica. “Una in vitro cuesta aquí 1.500 dólares en otros lados 3.000, con esto se busca extender el universo de parejas beneficiadas”.
Pese a la rebaja, la suma aún sigue siendo alta porque los intentos fallidos pueden llegar a ser varios. Por esa razón, Rubio indica que debe ser una política de estado asistir la infertilidad. “Los hospitales públicos deben estar capacitados para este tratamiento”, opina.
Los tres médicos consultados coinciden en una advertencia: los niveles de infertilidad están aumentando en todo el mundo y Ecuador no es la excepción, por lo que el Ministerio de Salud Pública (MSP) debería implementar estos servicios.
Bernarda Salas, directora de Normatización del MSP, explica que se hace lo que se puede. Este departamento se encarga de emitir políticas que se implementarán en todos los hospitales, centros de salud y dispensarios que hay a lo largo del país.
“Se han emitido normas y los doctores están capacitados para este tipo de casos, pero en un primer nivel como inseminación intravaginal”, confiesa la doctora.
También indica que “lastimosamente el Ministerio establece prioridades, así se procura en que una mujer embarazada y que da a luz tenga todo lo necesario en los hospitales, ésa es una prioridad y allá van dirigidos los recursos”.
Salas expresa que las féminas que no pueden tener hijos son minorías y por eso el descuido. “Hay una normativa que existe desde 1999 para atenderlas, estamos modernizando, el próximo año se lanzará una nueva para mejorar la atención”.
Una opción que tienen las parejas que quieren ser padres es la adopción, pero en el país el proceso es engorroso y el trámite dura mínimo dos años por lo que las parejas se cansan y abandonan el proceso.
De acuerdo con la Unidad de Adopciones, de las 140 solicitudes ingresadas en el 2007, solo 75 fueron asignadas. Los mismos resultados se producen en este año: de las 30 que se han ingresado en lo que va de 2008, solo 12 se otorgaron.
Para adoptar a un niño, los aspirantes a padres deben cumplir dos fases: la primera es un taller de preparación y la segunda es la investigación para tratar de ubicar a los familiares cercanos del niño. Esto lo realiza la Dinapen, el Ministerio Público, la trabajadora social de la institución que tiene la custodia del infante y la unidad de adopciones del Mies.
Fátima y su esposo intentaron adoptar hace algunos años pero “nos dimos por vencido al ver la cantidad de trámites que debíamos realizar y el tiempo que tomaba”.
Ante esta situación, la pareja optó por buscar tratamientos de reproducción asistida. “Comparamos precios, todos eran caros y hospitales públicos no daban ese servicio”.
El matrimonio utilizó sus ahorros para el tratamiento, “por suerte en el primer intento quedé embarazada”. Fátima ahora tiene seis meses de gestación y dice que “todas las mujeres deben poder ser madres”.