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  • 20 May 2013
  • Información General
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  • EE.UU. pagó y dividió al sindicalismo en los 70

    Se temía que la pugna entre el titular de la Federación de Trabajadores Libres del Guayas,y Víctor Palacios, del sindicato de trabajadores petroleros, pudiese afectar la imagen de EE.UU., ya que se descubriría el apoyo financiero que ambos recibían de Washington

    Los sindicatos de trabajadores tuvieron una participación muy activa durante la década del 70, con convocatorias a huelgas que se registraron, principalmente, en Guayaquil y Quito.
    Los sindicatos de trabajadores tuvieron una participación muy activa durante la década del 70, con convocatorias a huelgas que se registraron, principalmente, en Guayaquil y Quito.

    Unidad de investigación

    Uno de los primeros cables sobre Ecuador, que WikiLeaks filtró de la era de Henry Kissinger (ver intertítulo sobre la biografía de este controvertido político germano-estadounidense), es sobre una disputa entre dirigentes sindicales.

    Estados Unidos consideraba que esa pugna podría afectar su imagen, por lo que su Embajada en Ecuador pidió aislar a uno de los protagonistas sindicales.

    Así consta en la última publicación de WikiLeaks que abarca 1,7 millones de cables diplomáticos estadounidenses escritos en todo el mundo desde 1973 hasta 1976. Entre ellos figura Ecuador, en una época en la que el país era gobernado por una dictadura militar: primero por Guillermo Rodríguez Lara y a renglón seguido por el triunvirato liderado por Alfredo Poveda.

    El 13 de julio de 1973, la legación diplomática estadounidense reportó “una disputa de fracciones entre dos grupos del movimiento obrero ecuatoriano que ha llevado a la publicación en la prensa de una carta de Víctor Palacios, de la Federación Obrera, acusando a Julio Chang, presidente de la Federación de Trabajadores Libres del Guayas (Fetlig), de doble discurso en lo referente a Estados Unidos”.

    La misión diplomática reportó que de un lado está  Chang, de la Fetlig, mientras que del otro se encuentra Palacios, dirigente del sindicato de trabajadores petroleros.

    “El origen de la disputa probablemente es el desacuerdo entre la Confederación Ecuatoriana de Organizaciones Sindicales Libres  (Ceosl) y Fetlig sobre la corrupción y supuesta malversación de fondos en la organización. Palacios es amigo y partidario de Luis Villacreces, el presidente de la Ceosl.

    Hemos oído que Chang puede ser acusado de corrupción en el futuro cercano por un tribunal especial de Guayaquil”.

    Ambos se acusaban de recibir apoyo de EE.UU. y eso encendió las alertas de los norteamericanos. “La importancia de la carta de Palacios es que revela públicamente, por primera vez, que Chang ha recibido apoyo financiero de Estados Unidos”. El cable revela implícitamente que Palacios también recibía apoyo norteamericano.

    Y añade: “Chang ha ido a Estados  Unidos a costa nuestra y recibe apoyo financiero regular a través del Instituto Americano para el Desarrollo del Trabajo Libre (Aifld, por sus siglas en inglés). Es nuestra información que Palacios recibe ayudas de la Federación de Trabajadores Petroleros de Denver. Ceosl y Fetlig son los objetivos principales del Aifld en Ecuador y han recibido asistencia considerable”.

    “Creemos que ha habido una suposición generalizada en el movimiento laboral ecuatoriano de que Chang y Palacios han estado recibiendo el apoyo de algunas fuentes estadounidenses, pero la publicación de la carta de Palacios elimina cualquier duda que pudo haber existido y trae la atención del Gobierno sobre el apoyo extranjero directo. Es imposible evitar un paralelismo a lo que ocurrió cuando se descubrió el apoyo a la Federación Obrera Comunista y varios oficiales de la Embajada soviética fueron expulsados de Ecuador”.

    “El intercambio de insultos de dos líderes financiados por Estados Unidos puede tener consecuencias graves para el programa del Aifld y de los trabajadores petroleros en este país”, explica el diplomático en su reporte.

    Añade que “el comportamiento de Palacios no ha sido satisfactorio en este caso. Recomendamos que la Federación Internacional de Trabajadores Petroleros tome en cuenta el retiro inmediato de Ecuador u otra acción correctiva que permita mantenerlo bajo control. Más allá de esto, recomendamos que la gama completa de los programas de trabajo apoyados por Estados Unidos en Ecuador sea revisada a la luz del divisionismo existente en el movimiento obrero democrático, con el fin de constituir un mayor control y coordinación entre ellos o eliminar aquellas actividades causantes de las dificultades actuales”, finaliza el reporte de la misión diplomática norteamericana.

    Esta situación no era secreta para los integrantes de los movimientos sindicales de la época, así lo recuerda Fernando Carrera, quien era militante de la Federación de Estudiantes Universitarios. “Era vox pópuli  que tanto la Ceosl como los trabajadores obreros eran financiados por Estados Unidos, pero jamás se realizó una investigación para determinar la veracidad de estos rumores”.

    Para el ahora jurista, el haber vivido en esa época y ahora poder analizar la historia le permite concluir que el interés del país norteamericano era debilitar a los grupos sindicalistas. “Uno de los logros fue desmovilizar a los sindicatos para que adopten una actitud pasiva frente al gobierno instaurado... aunque no creo que la postura del gobierno de Rodríguez Lara le haya causado preocupación a los Estados Unidos”.

    Carrera señaló que en aquella época había una fluida relación entre las federaciones de estudiantes universitarios, vínculo que también debilitó la intervención norteamericana. “El interés -como efectivamente lo hicieron- fue sacar a Rodríguez Lara del poder, porque tuvo asesoría del Partido Comunista y se salía de la postura conservadora”.

    Estas declaraciones fueron confirmadas por Edwin Ulloa, quien se graduó en 1973, año en que militaba en el grupo 29 de Mayo, esta era la convergencia de varias agrupaciones de izquierda que mantuvieron cercanía con el Partido Socialista.

    Ulloa recordó que en ese tiempo la participación de los sindicatos era muy fuerte y tenían la colaboración de los estudiantes universitarios, que eran los intelectuales de la época. Desde el punto de vista del ex militante universitario, que después pasó a dirigir varios medios de comunicación, el temor de Estados Unidos era que se replicara la rebelión que se dio en Cuba en 1959.

    “Ecuador era visto como un país en donde se podía replicar un levantamiento, por eso trataron por todos los medios de dividir y separar, y lo lograron. Ellos no pensaron que Cuba, que era utilizado como un centro de diversión de EE.UU., pudiera de la nada causarles tantos problemas, por eso es que trabajaron tanto en Ecuador, país que económicamente no significaba mucho para ellos, pero que sí podía contaminar al resto del Cono Sur”.

    El director de medios relató que la forma de operar era a través de sus organismos internacionales, entidades que financiaban a los grupos locales para que hagan lo que ellos querían, olvidándose de la defensa de sus representados.

    Para Ulloa, lo importante de este cable es que ratifica los comentarios de aquellos años, cuando se rumoraba que Chang recibía dinero estadounidense. Ahora esto lo confirma y cambia la historia del país, manifestó.

    “El cable es único porque después de que el agente de la CIA Philip Agee escribió sobre su trabajo en Ecuador hasta 1966, no se conocía qué sucedió con la intervención de Estados Unidos”.

    El ex director acotó que en esa época la fuerza importante estaba en Guayaquil. Explicó que, en el caso de Chang, era un hombre emblemático dentro de su organización sindical y lo que revela el cable desnaturaliza su imagen. Chang era titular de la Federación de Trabajadores Libres del Guayas (Fetlig), organización que aún existe. Este medio intentó conversar con su titular, pero no fue posible.

    Por su parte, Pablo Serrano Cepeda, presidente de la Ceosl, dijo desconocer sobre el tema porque no tiene tantos años en la organización sindical. Pero afirmó que siempre han estado en favor de la clase obrera y que tienen independencia.

    Ulloa enfatizó que el único problema es económico, porque los norteamericanos defienden un modelo capitalista, por ello atacan a quienes puedan promover alguna tesis socialista.