El Conartel estudia la posibilidad de emitir Los Simpson y Dragon Ball en horarios de adultos.
El Consejo Nacional de Radio y Televisión (Conartel), aplicando el artículo 48, literal e, del Reglamento de Radiodifusión y Televisión, expedido el 2 de abril de 1975, analiza la posibilidad de modificar los horarios en los que se transmiten las series animadas Los Simpsons y Dragon Ball Z, emitidas por Teleamazonas y Ecuavisa, respectivamente.
Según este punto del reglamento, “la programación, incluidos los avances de los programas y la publicidad, será apta para todo público, desde las 06h00 hasta las 21h00. En consecuencia, en este período de tiempo se evitarán escenas o imágenes de violencia, crueldad, actos sexuales explícitos o de promiscuidad. El objetivo será de la prevención y regeneración de los vicios u otras desviaciones de la conducta individual o social, y el lenguaje utilizado debe ser el de uso moralmente admisible para todo público”.
Para Billy Navarrete, especialista en medios audiovisuales, la postura que adopta de la Conartel de traspasar a horarios de adultos (pasadas las 21:00) a estos programas es totalmente válida y justificable.
“Yo estoy de acuerdo porque hay productos audiovisuales, como Los Simpsons, que, desde su concepción, tienen un target definido y buscan influir en ese grupo objetivo. Este programa nació para ser consumido por personas adultas”, manifestó Navarrete.
El especialista considera positivo que “el Estado tenga preocupación por estos temas porque siempre le ha dado la espalda a este tipo de asuntos que sí influyen en la sociedad”, pero aclara que “sería preocupante cuando se llegue a niveles de restricción y no de regulación de la programación de los canales de televisión”.
“El programa (Los Simpsons) siempre tuvo una densidad simbólica hecha para un adulto”
Alfredo García, vicepresidente del Cómic Club de Guayaquil, agregó que sería inadecuado satanizar a estos programas cuando su fin siempre fue la de entretener a un público mayor de edad. El aficionado a las historietas recomendó que, además de moverlos de horarios de emisión, se debe sumar una advertencia explícita antes de iniciar los capítulos.
“Lo que se debería aplicar es presentar una advertencia para que estas series sean observadas bajo el acompañamiento de un adulto, porque los menores no tienen una guía de por qué Homero hace tal o cual cosa en los capítulos”, señaló.
En el caso de la serie Dragon Ball Z, García explicó que el problema radica en la excesiva muestra de violencia en la que se desarrolla la historia.
Indicó que “no sabría qué tanto habrá incidido en los casos de violencia en la última década (desde que se emite la serie en el Ecuador), pero es notorio que promueve a un comportamiento agresivo”.
Para el sociólogo Carlos Tutivén no es indicado catalogar a estos programas como pervertidores de la niñez. “Habría que conversar con los sicólogos infantiles que saben que la dimensión del juego con patadas y puñetes es una de las dimensiones más normales de la evolución de un niño. Los niños se cogen y se jalan.Esto forma parte de los ritos de masculinidad. Lo que hacen programas, como Dragon Ball Z, es reflejar estos aspectos, obviamente, en un plano de fantasía”, opinó.
El también catedrático añadió que, en el caso de Los Simpsons, en el país “nada se queda en el nicho para el que fue concedido”, porque la serie siempre tuvo una densidad simbólica hecha para un adulto.
El debate de este tema llegó también al Legislativo.
La comisionada María Paula Romo (PAIS) envió ayer una carta al presidente del directorio del Conartel, Antonio García, donde confiesa su preocupación por las prohibiciones que analiza la entidad, “inclusive a caricaturas (Los Simpson, !!por favor¡!)Personalmente considero que para una democracia es sano escuchar diversas opiniones y formas de ver la vida y que resulta inaceptable que todos debamos responder a los valores específicos de unas pocas personas”.