Según Wilson Hidalgo, gerente de la Asociación de Fabricantes de Alimentos Balanceados (Afaba), la soya que se cosecha en el país sirve para cubrir las necesidades de un mes; el resto del año deben importarla.
Para el sector industrial, el problema no pasa por la compra de la soya, sino por la poca capacidad de almacenamiento con que cuentan las empresas que se dedican al procesamiento, sobre todo de productos balanceados.
Según Wilson Hidalgo, gerente de la Asociación de Fabricantes de Alimentos Balanceados (Afaba), la soya que se cosecha en el país sirve para cubrir las necesidades de un mes; el resto del año deben importarla.
“Los industriales siempre hemos estado de acuerdo con absorber el mercado nacional y siempre lo hemos hecho”, asegura Hidalgo, quien además duda de la cifra que manejan los productores sobre la cantidad de producto que se prevé cosechar para este año.
Los productores, agrega Hidalgo, dicen que hay una producción de 70 mil toneladas métricas, pero el año pasado aseguraban que tenían 60 mil toneladas métricas y terminó con 30 mil toneladas, esa fue la realidad.
De allí que considera exagerada la cifra de 70 mil toneladas que afirman los productores, “así que nos pondremos de acuerdo en la cifra, que a lo mejor fluctúa entre 50 y 60 mil toneladas métricas”.
Y, aunque ratifica que los industriales están dispuestos a absorber 35 mil toneladas de grano, las industrias a las que compran la pasta de soya, como Ales, no tienen capacidad de molienda y de almacenamiento para guardar el producto, como quieren los productores.
“Parece que la cosecha ha sido muy rápida y eso ha hecho más difícil llegar a un acuerdo...”
“No se puede adquirir de golpe 35 mil toneladas métricas porque no hay dónde almacenarlas. Parece que la cosecha ha sido muy rápida y eso ha hecho más difícil llegar a un acuerdo rápido, pero se hace todo lo posible por parte de los industriales para adquirir la soya nacional”, enfatiza el dirigente.
A más de Ales, que también procesa aceite de soya, Pronaca es otra de las compradoras de soya, que según datos de los productores, ha comprado 3.500 toneladas.
Mientras tanto, el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (Magap) cifra sus esperanzas en que se incremente la producción. Incluso, el ministro Walter Poveda, informó en días pasados que existen 46.000 hectáreas cultivadas. Al inicio se había pensado aumentar el número en 10.000, pero más bien ha subido en 16.000 hectáreas.
Para Carlos Romero, funcionario del Magap, el Gobierno ha dispuesto el funcionamiento de las Unidades Nacionales de Almacenamiento (UNA), para que los agricultores guarden la producción.
Pero aseguró que desconoce la queja de los productores respecto del precio que se les cobra por el uso de las unidades (antes silos de la ENAC), más bien indicó que la política del régimen es incentivar a este sector, a través de la consecución de facilidades para una mejor venta, como se había acordado en las reuniones con el Consejo Consultivo.
Estas unidades cobran por recepción, secada, limpiada y almacenada de soya a 0,40 dólares el quintal. Situación que, según los productores, les causa problemas en sus economías, más aún cuando ni siquiera han podido vender lo cosechado.
Respecto de la propuesta del Gobierno de adquirir la soya de los productores, para buscar un mercado en el exterior, Romero asegura que desconoce sobre el particular, ya que es un tema que maneja el subsecretario de Agricultura, Manuel Andrade.
Este Diario intentó dialogar con el funcionario en varias ocasiones, pero este se negó al señalar que no estaba disponible en el momento que fue requerido.