Tomada de la edición impresa del 02 de julio del 2008

La encantadora Mercedes


 
Piotr Ilich Tchaikovski, uno de los compositores rusos más relevantes de la historia, dijo alguna vez que si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco. La política pudo usurpar esa idea durante la 35° Cumbre del Mercosur (al fin y al cabo, además de hacer imposible lo posible, como escribió Bertrand Russell, la política también es el arte de la usurpación).

La imagen de siete presidentes hipnotizados y con rostro humano recorrió miles de hogares de América Latina a través de la televisión, desde la ciudad argentina de Tucumán. Duró apenas un santiamén, pero quedó como una extraña postal de sosiego y alivio en tiempos difíciles para la integración del Sur.

Mercedes Sosa, la cantante folclórica descendiente de indígenas que fue perseguida por la última Dictadura militar y la voz más emocionante de la Argentina, logró por un instante borrar de las cabezas de los jefes de Estado las preocupaciones inherentes al febril y desolador ejercicio del poder.

“Me asusta ver a tantos presidentes juntos”, comenzó bromeando Mercedes, envuelta en un poncho colorado, antes de entonar Insensatez, de Chico Buarque. La artista le dedicó la canción al presidente de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva, hoy cuestionado por la política hacia el Amazonas, y al boliviano Evo Morales, que sufre el violento desafío de los departamentos ricos al poder central.

El gobernante brasilero, extasiado con la voz de “La Negra” Sosa, estaba sentado a la derecha de la anfitriona, la presidenta Cristina Fernández. La mesa de honor la completaban los mandatarios de Venezuela, Hugo Chávez; de Uruguay, Tabaré Vázquez; de Chile, Michelle Bachelet, y de Paraguay, Nicanor Duarte Frutos, el presidente apurado por convertirse en senador.
Mercedes, de 73 años, entonó la chacarera Sufrida tierra y su efecto sobre los comensales fue similar al de un encantador de serpientes. Los mandatarios se mecían en sus sillas como perritos de luneta. La placidez podía verse en sus rostros. Los siete presidentes habían logrado borrar de la memoria por un momento que América Latina es la región más desigual del planeta, que los altos precios de los commodities y de la energía agravaron la situación de los más pobres en cada uno de sus países y que la presión externa para desarticular el Mercosur está en aumento.

La folclorista siguió con sus notas y cautivó a Michelle Bachelet con Guitarra, dímelo tú, de Atahualpa Yupanqui. La frescura de la música llegaba a oleadas hasta la mesa de los mandatarios, provocando un clima que parecía milagroso.

La Presidenta argentina quizás pudo olvidar, por un instante, la dura crisis que enfrenta su gobierno por las retenciones a las exportaciones de cereal y un video que circula por YouTube en el que su marido, Néstor Kirchner, se mostraba en contra de ese tipo de derecho de exportación, años atrás. A la izquierda de Cristina Fernández, Hugo Chávez, que ya compró 6.340 millones de dólares en bonos de la deuda argentina, oyó también con éxtasis la dulce versión de “Sabana”, de su compatriota Simón Díaz: “Mañana cuando me vaya te quedarás tan solita / como becerro sin madre, como morichal sin agua”, cantó Mercedes.

La Cumbre Regional finalizó ayer con los debates sobre la crisis alimentaria, la integración económica y la represiva directiva de retorno de la Unión Europea para los inmigrantes sin papeles. Pero el momento en que la seductora Mercedes Sosa cantó será recordado por los mandatarios como la perla del encuentro: un paréntesis de felicidad en una tierra de postergadas alegrías.
JUAN COCCO

Periodista argentino. Licenciado en comunicación y máster en Periodismo. Preceptor literario. Escribe desde Buenos Aires.
Rss
Weather Image 22 ° Guayaquil, Ecuador Weather Image 8 ° Quito, Ecuador Ver más Powered By The Weather Channel