La Sociedad Ecuatoriana de Contingencias está integrada por 174 miembros, en su mayoría activos.
Luis Lazo Pacheco, médico traumatólogo con casi 58 años de edad, dedicó cerca de 30 años de su vida a dar atención a personas con problemas causados por traumatismos, fracturas, heridas o deformidades, pero en 1985 se enfrentó a una experiencia que cambió el objetivo de sus acciones.
Lazo es miembro fundador de la Sociedad Ecuatoriana de Contingencias y Medicina de Desastres (Secmd), una organización que se dedica a la evaluación, instrucción y apoyo en situaciones de emergencias.
“Las prácticas quirúrgicas las realicé en varias entidades de la Junta de Beneficencia de Guayaquil y empecé en esa tarea como estudiante del hospital Luis Vernaza, en 1972”, relata Lazo.
El terremoto que afectó a Ecuador en 1985 provocó la caída de un hospital de traumatología en el que laboraba ,y ante esta adversidad llegó la necesidad de ampliar conocimientos para elaborar planes de contingencia.
“En 1990 tuve la oportunidad de viajar a Estados Unidos y conocer de cerca varios elementos para emergencia dentro de un hospital de Los Angeles, y algunos hospitales públicos en Ecuador, luego de casi dos décadas, aún requieren todos los elementos necesarios”, asevera Lazo.
En 1997, integró un equipo de médicos que atendió a los afectados por el fenómeno de El Niño. Allí se percató de la falta de una capacitación adecuada para enfrentar la situación.
“ Tuve la oportunidad de conocer de cerca varios elementos de emergencia en un hospital de Los Ángeles”
Ana Vera, de 37 años, moradora del cerro de El Carmen, recuerda que mientras permaneció en el hospital neumológico Alfredo J. Valenzuela, durante el 2002, un deslizamiento de tierra afectó las instalaciones.
“Aunque el traslado hacia otras salas se realizó en forma inmediata, pude darme cuenta que más de una enfermera ignoraba cómo salir de la situación si esta se agravava de un momento a otro”, recuerda Vera.
Lazo repasa la situación y concuerda con las inquietudes que pueden presentarse en un momento similar.
“No es lo mismo una atención dentro de un hospital con todos los servicios básicos que ayudar a las personas con varias dificultades de infraestructura. Aun dentro de una casa de salud, si una tubería de agua se rompe durante un terremoto, resulta difícil enfrentar la emergencia mientras llega la ayuda”, acota Lazo.
Luego de lo sucedido por causa de El Niño, 15 médicos se reunieron para evaluar los resultados y coincidieron en el hecho de que no estaban totalmente preparados para una emergencia por causa de desastres naturales. Fue entonces cuando nació la Secmd.
Actualmente la organización cuenta con 174 miembros, de los cuales 100 permanecen en actividades con el objetivo de crear una cultura de prevención en la ciudadanía.
Para ello, desde el mismo año de fundación, la Secmd se dedica a la organización de congresos de medicina de desastres, a realizar labor social educativa en los planteles y a colaborar con las autoridades en la atención de la salud de las personas en los lugares que el caso ha requerido.
Eduardo Sandoval, director del Hospital de Infectología, es también miembro fundador de la organización y admite que en el Ecuador no se ha desarrollado todavía un plan efectivo que eduque a la ciudadanía para reaccionar ante situaciones de emergencia.
“Hemos elaborado propuestas que han sido bien recibidas por algunas instituciones públicas y privadas, pero para que los resultados puedan darse se hace necesaria más colaboración y participación”, indica Sandoval.
En Guayaquil, la entidad recibió el apoyo del Municipio para la realización de encuentros médicos y ese espacio le permitió a la organización compartir sus experiencias e ideas con personajes políticos.
“Las propuestas han sido recibidas por los ahora asambleístas León Roldós, Ximena Bohórquez y Anabella Azín aunque aún no hemos visto que hayan sido reflejadas en la redacción de la nueva Constitución”, señala Lazo.
Actualmente, Lazo dedica su tiempo al ejercicio de su profesión y a la elaboración de planes macro en salud para contingencias ante desastres.