Tomada de la edición impresa del 13 de junio del 2009

Pascuales estrena centro comunitario

Andrea Pazmiño cuenta que las integrantes del Frente de Mujeres fueron fundamentales en la construcción de la escuela. | FOTO: MARCOS PIN / El Telégrafo.

FOTO: MARCOS PIN / El Telégrafo.

Andrea Pazmiño cuenta que las integrantes del Frente de Mujeres fueron fundamentales en la construcción de la escuela.

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Para colaborar en el proyecto de Andrea y Nicki, puede visitar la página web: www. childrenofguayaquil.org
En el sitio se aceptan donaciones y, además, se pueden comprar ladrillos para financiar la segunda fase.
También se receptan ideas de quienes deseen ser voluntarios.

La obra es un esfuerzo de dos universitarias. La primera fase se inaugura hoy.



Se conocieron en 2005 en un café de la capital por intermedio de una amiga en común. Ambas de 20 años y con la única meta de concluir sus estudios. En ese entonces, Andrea Pazmiño estudiaba Relaciones Internacionales en la Universidad San Francisco de Quito. Mientras que Nicki Lehrer vino a realizar una pasantía al USFQ, enviada por el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) de Estados Unidos.

Como asignatura, Nicki visitó Pascuales, parroquia a 30 minutos de Guayaquil. 6 meses más tarde, y luego de conocer a su gente, volvió a su país, según cuenta, enamorada de los moradores. Entonces tuvo una idea: crear una fundación que sirva como guardería, orfanato y que tenga un dispensario médico.
Le escribió a Andrea sobre su idea y comenzaron a reunir fondos y madurar el propósito. 

Hoy, ambas inauguran la primera fase del centro comunitario de Pascuales,  que comprende la rehabilitación de la escuela fiscal de la zona. Esta obra fue pensada y ejecutada íntegramente por amigos universitarios, tanto del MIT como de la USFQ, que se unieron a la causa.

“Teníamos pensado inicialmente un orfanato, pero luego de visitar la zona nuevamente cambiamos el proyecto porque las necesidades de la gente eran otras”, cuenta Andrea, de 24 años.

Fue así que una vez en el lugar, compraron los 600 metros adjuntos a la escuela unidocente Camilo Gallegos.

“La gente nos pidió eso primero, que arreglemos esta escuelita que por 10 años fue solo de caña y techo de zinc”, cuenta Nicki, en un español aprendido en Pascuales.

Para reunir los 1.833 dólares que costó el terreno y empezar la construcción, crearon la fundación “Children of Guayaquil”, con sede y razón social en Estados Unidos.

El Frente Femenino, a través de bingos y festivales de comida, financió parte de la  construcción

La fundación recibe fondos de donantes extranjeros y estudiantes del MIT, “personas que creen en el proyecto y en las mujeres de la zona”, agrega Nicki, mientras abraza a una de las 20 señoras del Frente Comunitario de Pascuales.

Precisamente, esta organización nació a la par de las visitas y el entusiasmo de las dos universitarias. De acuerdo con Andrea, ellas son un pilar fundamental en la conclusión de la primera fase.

Su presidenta, Marcela Domínguez, se refiere a las jóvenes como “unos ángeles caídos del cielo”.

“Cómo no vamos a contagiarnos de sus ganas de ayudar, gracias a ellas ahora tenemos una escuela decente”, expresa Marcela.

El Frente Femenino, a través de bingos, festivales de comida entre los vecinos y otras actividades, financió parte de la reconstrucción de la escuela de tres aulas y que alberga a 50 estudiantes.

Durante los 4 años que duró la construcción, Andrea y Nicki no pudieron permancer en el sector, debido a sus estudios. Por ello, las mujeres pascualeñas ayudaron en la compra del material, los trámites en el Municipio de Guayaquil y el cercamiento del terreno.

“Un día llegamos con picos y palas por nuestra cuenta para asentar la tierra”, dice orgullosa Narcisa Suárez, otra de las moradoras. El monto total invertido en la primera fase fue de 17 mil dólares.

Como parte del proyecto, cerca de 20 estudiantes del MIT han llegado con Nicki en sus diversas visitas a Pascuales. Los universitarios han impartido periódicamente talleres sobre economía doméstica, computación e inglés a los pobladores del sector.

Producto de estas clases, hoy todas las integrantes del Frente Femenino manejan Internet y tienen conocimientos informáticos.

De la USFQ, 10 estudiantes visitaron la zona para colaborar en agasajos por Navidad y Día del Niño, ofrecidos a la comunidad. “Nosotras estamos abiertas e invitamos a los jóvenes que se quieran unir y apoyar, no con dinero sino con ideas, tiempo y voluntad”, menciona Andrea.

La segunda fase del proyecto comprende ya la edificación del centro comunitario. Tendrá 2 pisos y constará de una sala comunal, área de computación, biblioteca, guardería y un dispensario médico.
Karla Pesantes
kpesantes@telegrafo.com.ec
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