Tomada de la edición impresa del 23 de julio del 2008

El “solitario George” perpetúa la especie

El “solitario George”, un galápago macho que está en cautiverio en el Instituto Darwin, en la isla Santa Cruz, consiguió procrear con una hembra de una especie de quelonio similar. |  FOTO: CORTESÍA PARQUE NACIONAL GALÁPAGOS

FOTO: CORTESÍA PARQUE NACIONAL GALÁPAGOS

El “solitario George”, un galápago macho que está en cautiverio en el Instituto Darwin, en la isla Santa Cruz, consiguió procrear con una hembra de una especie de quelonio similar.

La variedad del galápago tiene nuevas posibilidades de supervivencia luego de 36 años de intentos.



Luego de varios intentos por conseguir la procreación desde 1972, el “solitario George” finalmente ha logrado reproducirse y dar nuevas expectativas a los científicos del Parque Nacional Galápagos (PNG) para perpetuar la variedad del quelonio (Geochelone abigdoni), único sobreviviente de su especie.

El evento sucedido en uno de los corrales en donde George compartía espacio con dos hembras de la especie Geochelone Becki, originarias del volcán Wolf, fue descubierto la madrugada de ayer.
Washington Tapia, del departamento de manejo de ecosistemas del PNG, informó que los guardaparques encontraron un nido puesto por una de las dos hembras, conocida con el nombre genérico de número 107.

“Hace un par de meses, los guardaparques comenzaron a notar un cambio en el comportamiento de George; dos semanas atrás nos reportaron un sitio de anidación y ayer en la revisión de rutina de los corrales encontraron el nido”, relató Tapia.

El proceso de apareamiento de las tortugas galápagos comienza con el cortejo por parte del macho que puede durar varias horas, luego de lo cual monta a la hembra y la cópula se realiza en alrededor de 15 minutos.

En aproximadamente dos meses, la hembra coloca los huevos en un hoyo de 30 a 35 centímetros de profundidad que ellas mismas escarban en un terreno suave.

“Durante el proceso de construcción del nido, la hembra orina y defeca en el hoyo para formar una pasta con la que tapan el orificio, la cual al secarse forma una consistencia sólida que evita el ingreso de humedad por causa de las lluvias o cualquier otro factor”, explica Tapia.

En el interior del nido se forma un vacío que protege los huevos que, en estado natural, demoran de 3 a 8 meses en incubarse, lo cual depende del terreno y la cantidad de sol que reciba.

El “solitario George” fue descubierto durante una cacería de cabras en 1972 y por varios años se le buscó una compañera para el quelonio, pero desde su hallazgo no había estado interesado en reproducirse hasta ahora.

Luego de varios estudios liderados por la Fundación Charles Darwin, en 1993 fueron puestas en su corral dos hembras de la especie Geochelone Becki, originarias del volcán Wolf, esto debido a que eran similares fenotípicamente (la forma de su carapacho).

También se colocó otro macho en el corral para que George aprendiera el proceso reproductivo pero no hubo resultados positivos inmediatos. Incluso en 1994 se consideró la inseminación artificial para perpetuar la especie.

“Durante meses se intentó obtener esperma, pero fue imposible. George no respondió a los estímulos que se le practicaron”, admitió Tapia.

De acuerdo con los estudios practicados a George, se determinó que mide 240 centímetros de largo curvo, pesa aproximadamente 100 kilos, tiene entre 60 y 90 años y puede vivir hasta los 200, siendo capaz de reproducirse.

La edad de estos reptiles se determina por la cantidad de anillos concéntricos que se dibujan en cada una de las placas de su caparazón, las cuales desparecen a través de los años de vida del reptil.

Sin embargo, los científicos que atendieron a George no hallaban explicación para el poco interés sexual del galápago.

“Físicamente el animal estaba bien, se le realizó estudios hormonales y genéticos y no mostraba ninguna deficiencia. Muchas veces se lo sometió a dieta porque tenía tendencia a subir de peso y pensamos que esto le representaba un problema para montar a las hembras”, afirmó Tapia.

Anteriormente, el “solitario George” era muy territorialista y agredía a sus compañeras, por lo que incluso se tuvo que colocar su alimento independientemente del de las hembras.

Huevos fueron trasladados a Santa Cruz


Los huevos de 107, la tortuga con la que el “solitario George” tuvo apareamiento, fueron trasladados hacia el Centro de Reproducción y Crianza de Tortugas Gigantes “Fausto Llerena”, ubicado en Santa Cruz, para recibir los cuidados necesarios mediante incubación artificial.

Bajo este sistema, el tiempo para que nazcan las crías de George será de aproximadamente 130 días.

El Parque Nacional Galápagos informó que 107 colocó 9 huevos, de los cuales 4 estaban rotos y 2 tenían el cascarón con fisuras. Dos de los huevos que fueron hallados en óptimas condiciones serán colocados bajo una temperatura de 29,5 °C para obtener hembras y uno a 28 °C para obtener un macho.

En caso de que estos tres huevos sean fértiles y que las tortugas que nazcan logren sobrevivir, tendrían que pasar varias generaciones (genéticamente hablando) para pensar en obtener individuos puros de la especie de George, lo cual implicaría siglos, considerando la longevidad de las tortugas y lo tardío de su madurez sexual.
David Guerrero
dguerrero@telegrafo.com.ec
Reportero - Guayaquil
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