La Unión Europea financia 21 propuestas del Ministerio de Ambiente para la provincia de Imbabura.
Para Joselo Bolaños, responsable de visibilidad del Programa de Apoyo a la Gestión Descentralizada de los Recursos Naturales (Proderena), el problema más grave de la provincia de Imbabura, especialmente del cantón Otavalo, es que no existen rellenos sanitarios adecuados, por lo que el mal olor se dispersa por la ciudad.
En este sentido se está ejecutando el proyecto de mejoramiento de la gestión de la calidad ambiental en esa provincia, en los cantones Otavalo y Antonio Ante. Un total de 17 millones de euros invirtió la Unión Europea (UE) en 21 proyectos de saneamiento y de uso adecuado de recursos naturales para la región.
El proyecto busca fortalecer el proceso de descentralización de la gestión ambiental mediante el desarrollo de capacidades institucionales del Ministerio y de los gobiernos seccionales, la intensificación de la participación ciudadana y el apoyo a trabajos paralelos locales.
La construcción de este relleno sanitario servirá para implementar un mecanismo a través del cual se manejen adecuadamente los desechos sólidos en zonas urbanas y rurales. Para el tratamiento de aguas residuales se tiene planificada la elaboración y ejecución de una planta de agua y se realizarán monitoreos mensuales.
Solo en el proyecto de reforestación del Taita Imbabura se espera sembrar 50 mil plantas.
La obra será financiada a través de aportes de la Comunidad Europea, entidades locales y de los beneficiarios, cuyo monto total es de alrededor de 480 mil euros. “Con estos proyectos se beneficiarán más de 53 mil personas”, explicó Bolaños.
Patricia Rodríguez, asesora del Ministerio del Ambiente, señaló que estos proyectos impulsan la participación de la ciudadanía, tanto urbana como rural, respetando sus conocimientos y herramientas de trabajo.
“El objetivo es conservar y usar de manera adecuada los recursos naturales de la provincia para lograr una mejor protección ambiental. Este proyecto se aplica, además, a las provincias de Esmeraldas y Carchi”, indicó Rodríguez.
Adicionalmente se tiene previsto realizar un trabajo de sensibilización ciudadana que en 2 años beneficiará a 3.500 personas. Se invertirán más de 113 mil euros para capacitar sobre el uso y manejo adecuado de los recursos naturales e hídricos, y los efectos de los incendios forestales.
Otro proyecto es el manejo integral de aguas residuales; a través del tratamiento con plantas acuáticas y letrinas ecológicas en las parroquias de San Rafael y San Pablo se beneficiarían más de 2.500 personas.
“Es una obra interesante porque se trata de un trabajo comunitario que cuenta con el apoyo de varias organizaciones y tiene el afán de recolectar las aguas servidas de esa zona y dirigirlas a una planta de tratamiento de aguas residuales con un costo aproximado de 94 mil euros”, acotó Bolaños.
Además, se tiene previsto la elaboración de un plan de educación ambiental sobre contaminación por aguas residuales, así como la publicación de material de difusión, como cuñas, folletos, infografías, trípticos, entre otros.
En cuanto a las microcuencas, se trabajará en las de Chanchán, Pisque, Blanco, El Prado, Ambuquí, Manzano Huaico, Cariacu, Cucho de Torres y la Rinconada de los cantones Pimampiro e Ibarra.
En esta parte del proyecto están involucradas instituciones como el gobierno provincial de Imbabura, Municipio de Pimampiro, Aves y Conservación y la Fundación Hatun Saccha.
En la cuenca del río Chanchán se contribuirá al mejoramiento de agua para riego de 441 usuarios de la acequia de Pimampiro y se optimizará el recurso hídrico. El monto total de la obra es de cerca de 600 mil euros.
Adicionalmente, se trabajará en un plan de forestación y reforestación de las microcuencas del río Huarmiyacu y Cariacu, cuyo fin es la protección de las fuentes de agua de las comunidades de San Juan, Santa Cecilia, san Juan de Dios, El Tablón, Pisangacho, Casa Quemada e Irunguincho.
Con estas acciones se espera, además, reducir los espacios deforestados de las fuentes productoras de agua y sensibilizar a la comunidad hacia el ejercicio de una ciudadanía ambiental con énfasis en la conservación y recursos naturales.
De igual forma, por medio de la producción de especies nativas, se creará una alternativa económica para los habitantes y mejorar su calidad de vida, al mismo tiempo que se garantice la conservación de caudales ya existentes. La implantación de este proyecto tiene un costo sobre los 122 mil euros.
Bolaños subrayó el importante aporte de la UE, ya que es uno de los sectores más interesados en salvaguardar el medio ambiente y cuidar la flora nativa. “Solamente en el proyecto de reforestación del Taita Imbabura se espera repartir aproximadamente 50 mil plantas”, acotó.
Otro de los proyectos es el fortalecimiento del manejo integral de los desechos, residuos sólidos y hospitalarios y tratamiento de aguas residuales en el cantón Ibarra, para lo cual se cuenta con la colaboración de Fundación Natura.
“Se impulsará el mejoramiento de la calidad ambiental en esa área por medio de campañas de concienciación del manejo domiciliario de desechos, capacitación y fortalecimiento del sistema del manejo de esos desperdicios”, aseveró Bolaños.
Así mismo, se brindará la capacitación necesaria a quienes sean los responsables de la operación de esta planta. Se prevé la construcción de dos más para la elaboración de abono y otra para fabricar abono orgánico. El proyecto tiene una duración de dos años.