El oleoducto BTC que transporta crudo hacia Europa genera una disputa de intereses.
Como resultado de los enfrentamientos que iniciaron el 8 de agosto el Ejército de Georgia y las tropas rusas en la región separatista de Osetia del Sur murieron alrededor de 2.500 civiles y más de 30.000 se convirtieron en refugiados de la república rusa de Osetia del Norte.
Tanto Rusia como Georgia reclaman el control interino de Osetia del Sur que, en 1992, declaró su independencia, la misma que no fue reconocida a nivel internacional y desembocó en un conflicto contra el gobierno georgiano.
Pero esta disputa, que se sitúa en una región geoestratégica a nivel petrolero, tiene como trasfondo el reparto de estas riquezas en el ámbito internacional.
Por Georgia pasa el oleoducto Bakú-Tbilisi-Ceyhan (BTC), que entró en funcionamiento hace tan solo 2 años. Este oleoducto es el único que viene de la zona del Cáucaso (región montañosa situada en los límites de Georgia con Rusia) y el segundo más largo del mundo, que recorre territorio georgiano desde las riberas del Mar Caspio hasta la costa meridional de Turquía en el Mediterráneo sin pasar por suelo ruso.
Además el BTC, que transporta petróleo desde Mar Caspio a Europa, ha sido puesto en marcha por petroleras occidentales, entre las que destacan British Petroleum (británica) y Chevron y Conoco-Philisps (estadounidenses). De este modo Georgia es considerada por Estados Unidos y la Unión Europea como su principal aliada en esta zona clave en la geopolítica petrolera.
Pero a juicio del embajador de Rusia en Ecuador, Valentín Bogomazov, el control del petróleo no es la causa del conflicto ruso-georgiano. Aunque no niega que hay intereses económicos, asegura que estos vienen del “Occidente”.
“Rusia es un país colosal, tiene un amplio territorio que mide 17 millones de kilómetros cuadrados, es productor de petróleo y no necesita nada. Lo que sucede es que la gente de Osetia del Sur y Abjasia no quiere vivir en Georgia y no se la puede obligar”, menciona.
Agrega que si Estados Unidos tiene interés en el pétroleo del Cáucaso eso lo deben decir ellos, pero asegura que conoce que con los recientes enfrentamientos, empresarios del occidente están convencidos de que Georgia no es un país estable y por eso hay fuertes dudas sobre la eficacia del oleoducto, agrega.
El analista geopolítico francés radicado en Ecuador, Guillaume Long, considera que este conflicto es de intereses y poderes. Precisa que Rusia quiere controlar el petróleo que sale a través del oleoducto.
Destaca, sin embargo, que intereses petroleros inmediatos no hay, sino más bien generales dentro de la geopolítica regional. Y señala que el sueño de Rusia es ver derrotado al presidente georgiano, Mijail Saakashvili. “Quiere verlo fuera del panorama geopolítico”.
Esa opinión comparte el internacionalista Fernando Travieso, para quien a Estados Unidos sí le interesa de Georgia el oleoducto que transporta petróleo hacia Europa.
Así, el diplomático Valentín Bogomazov, explica que su país dio una respuesta bélica a Georgia porque atacó primero de “forma bárbara” a Osetia del Sur, poblada por 70.000 habitantes, “y nosotros no podíamos dejar desamparado a nuestro pueblo”.
El Ejército de Georgia atacó a las 23:53 del jueves 7, con su artillería en salvas y aviación. Diez pueblos de los alrededores de la capital Tsinjvali de población osetina fueron “arrasados” por el ataque, según infomación de las agencias de información rusas.
A las tres de la tarde del viernes 8, Tsjinvali estaba tomada por el ejército georgiano, pero los restos del batallón y otros efectivos lograron hacerse fuertes y mantuvieron el control del vital túnel que comunica el territorio con Rusia.
Una hora después, a las cuatro de la tarde, el batallón 58 del ejército ruso inició su marcha hacia Osetia del Sur desde Vladikavkaz, respondiendo a la petición de ayuda a Rusia lanzada poco antes por el presidente sudosetino, Kokotsty. Sobre las ocho de la tarde del día 8, el ejército ruso entró en Osetia del Sur y lanzó su ofensiva contra el georgiano.
Las tropas rusas ocuparon las ciudades de Gori, Poti, Senaki y Zugdidi y aunque accedieron a la retirada tras aceptar una tregua con la mediación de la Unión Europea, el Gobierno ruso cree que no pueden dejar a esta república pequeña (Osetia) sin protección. “En el occidente hay diferentes discursos sobre que hay que garantizar la soberanía e integridad de Georgia, pero se trata de Osetia del Sur y Abjasia que no quieren pertenecer a Georgia y no se puede someter a las poblaciones”, expresa Bogomazov al referirse a la mediación de la UE y EE.UU., que le exigen a Rusia que emprenda pronto su retirada.
“Rusia quiere vivir en paz, no es un enemigo de Georgia, si ellos piensan de manera diferente están en un error”, asevera el embajador.
En este sentido, Long cree “que ya es imposible que Georgia vuelva a recuperar esos territorios”. Calcula que “a mediano o largo plazo lo que se va a generar es una participación internacional para mantener la paz y evitar las limpiezas étnicas, esas masacres de pueblo en pueblo que también ocurrieron en los Balcanes”, precisa.
Agrega -además- que si Rusia juega bien sus cartas, podrá volver a captar oficialmente las regiones de Osetia y Abjasia dentro del territorio de la Federación Rusa.