Isla Puná
El agua, toda una odisea
No hay que irse hasta África para experimentar el drama de la ausencia del agua. Ahí nomás, en la Isla Puná, unos 500 vecinos del sector de Puerto Alegre no tienen acceso al agua potable. Ante la ausencia de infraestructura para llevar el líquido, y el bajo nivel económico de sus habitantes, conseguirlo es toda una hazaña. El precio de los botellones de agua (que son llevados desde Posorja o Guayaquil, al doble del costo por unidad) lo hace un elemento prohibitivo para muchos, y el más preciado de los regalos que uno les puede llevar a los isleños. Muchos de ellos tienen que conformarse con utilizar el agua del estero, por los siglos de los siglos, amén. Ellos, al contrario de los habitantes de Macondo, parece que no tienen una segunda oportunidad sobre la tierra. Al menos con el agua. Y la merecen, de verdad que sí.
Pilar Vera, fotógrafa, forma parte del equipo de diario El Telégrafo, desde hace 6 años.
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