Yo soy de donde hay un río
Francisco Ipanaqué, editor de Fotografía de El Telégrafo. fipanaque@telegrafo.com.ec
“... de la punta de una loma,/ de familia con aroma,/ a tierra, tabaco y frío./ Soy de un paraje con brío/ donde mi infancia surtí/ y cuando después partí/ a la ciudad y la trampa...”. La melodía de Silvio Rodríguez da las coordenadas exactas de un río universal, donde se aloja un mundo más allá de los límites de la trampa de la urbe. Al pie del río, hay un vínculo entre hombre y entorno. El agua convoca a todos. Un cauce, manso o turbulento, aventura al campesino hacia los parajes más recónditos, donde pesca el sustento diario o acoge los juegos de infantes osados -que flotan mientras miran hacia el cielo-, se bañan o chapotean, ante la mirada vigilante de las mujeres que emprenden su jornada con el lavado de la ropa.
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