Puerto López, La Ruta del Pescado
Dorado, picudo, cherna, bonito, albacora. En el mar son peces que se mueven, pero para los pescadores de Puerto López son su sustento.
La jornada milenaria, aprendida de sus ancestros, se repite dos veces a la semana en este pueblo manabita donde, además de turistas, hay trabajadores curtidos de sal y sereno. En cada panga, bote o lancha, grupos de pescadores emprenden su viaje hacia alta mar. A las 05:45, la orilla recibe el golpe de las olas, mientras espera la llegada de las embarcaciones. Compradores y cargadores no están solos. En el cielo, una bandada de gaviotas y pelícanos revolotea al acecho de algún despojo. Se inicia el desembarco, y en pocos minutos, los peces se transforman en dinero. La playa es a la vez un gran bazar y centro de selección: grandes y pequeños, por el color de la carne y la especie, por libra o cubeta. Ahora es el turno de los cargadores que suben de 40 a 80 cubetas con pescados a los camiones. La ruta de los productos del mar seguirá hasta las cocinas de los pequeños puestos en la playa, o a las grandes ciudades.
Fotografias de : Alejandro Reinoso
Fotorreportero quiteño, 27 años; se inició en la fotografía hace cinco. Le interesa captar con su lente la cotidianidad de la gente y el retrato. Sus trabajos han aparecido en El Comercio, Vanguardia y El Telégrafo, donde se desempeña como jefe de fotografía en Quito.
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