Farándula `light´ para crecer sanos y felices
Las revistas juveniles apuestan por un mundo rosa para “reflejar” los intereses de sus lectores.
Las revistas juveniles que se editan en nuestro país reflejan perfectamente el mundo de la moda, la fama y la cosmética, con su “farándula light”, ceñida de tapa a contratapa, a cantantes y estrellas de cine. Sin embargo, eso no significa necesariamente que allí se hallen las inquietudes de los jóvenes.
En la portada de la última edición de Generación XXI asoman: Jonas Brothers, Hanna Montana/ Miley Cyrus, Kudai. Y en La Onda: Jonas Brothers, Hanna Montana/ Miley Cyrus, Kudai y los personajes de una obra de teatro llamada El Cornudo.
En lo que Generación XXI denomina “la mejor sección de la magazine” nos enteramos de lo que Ashton Kutcher hace con sus millones, que Kate Hudson ha reanudado su romance con “el divino” Owen Wilson y que Miley Cyrus, de Hanna Montana, se disculpó por las fotos donde aparece con la espalda al desnudo en una pose “muy sugestiva para una niña de 15 años…”. Todo esto con fotos de cortesía de Sony/BMG-EMI-Universal-Warner y otras factorías. En La Onda abren con Madonna que quiere adoptar otro niño, Jlo que ya tiene padrinos para sus gemelos y Paris Hilton “más enamorada que nunca”.
Sébastien Mélierès, director de Generación XXI, dice que la misión de la revista es entretener e informar sobre las últimas tendencias de la farándula, música, tecnología y problemática juvenil, aunque admite que ya lo último tiene cada vez menos cabida. Añade que su revista tiene un público mixto y multiedades: de un lado están los niños (5-9) que- según ellos- la compran por los pósters y las comiquitas, y los colegiales (10-18) que buscan temas de música, cine y televisión. “Como tenemos a los niños como lectores el contenido es bastante…la vida es bella, el color rosado, es decir, no es una revista para orientar, para orientar están los padres de familia… Por eso hemos escogido hacer una revista de farándula selecta, ahí no son los chismes de embarazos, borracheras, todo es rosa, es la farándula light, buena, inofensiva”, sostiene.
Mélierès opina que “hay que ser amigo del lector” y representar sus gustos e intereses: “Nosotros estamos siguiendo los gustos de las personas, no podemos adelantarnos porque de todas maneras la revista no deja de ser un negocio. Entonces aquí siempre invitamos a los lectores pequeños y grandes para recrear el universo de ellos dentro de la revista”.
Pedro Ortiz Jr., Editor General de La Onda, apunta que la misión de su revista es, simplemente, entretener. “Nosotros como concepto abordamos a nivel mundial el pop, netamente la música comercial y dentro de ese aspecto tenemos abiertas nuestras páginas para que se refleje el trabajo de los artistas locales, y tenemos pues, un manejo de contenido con total responsabilidad hacia el target al que va dirigido”, dice Ortiz y recalca el gran “aporte” social que hace su producto: “Somos una revista donde se escribe bastante… hay mucha gente que cuestiona la cantidad de texto, pero es una cosa que yo la sustento, porque me parece que se fomenta la lectura”.
Al ser consultado sobre la ausencia de firmas de responsabilidad en su último suplemento de sexualidad, Ortiz hace una revelación sorprendente: “Está manejada no solo por mí sino por el consejo editorial y, amén de eso, responde a exigencias comerciales de los clientes que están ahí, ellos nos proporcionaron el material y es de fuentes calificadas, porque ellos manejan productos de tipo farmacéutico. Normalmente los suplementos, por el costo económico que tienen, vienen de los patrocinadores”. He aquí su “manejo responsable”.
Tina Zerega, directora del departamento de Investigación en Comunicación y Cultura de la Universidad Casa Grande, expresa que estas publicaciones lo que buscan no es una representatividad de lo juvenil, sino un mercado específico, y que, como cualquier medio, lo que hacen es crear generalizaciones. “El problema es que los adultos solo imaginan a los jóvenes de dos maneras, o vinculados a problemáticas de drogas, sexo, alcohol, etc., o vinculados a la farra, y por eso no les dan otro tipo de productos. La idea de que a los jóvenes no les interesan los problemas sociales o la política es mentira”.
La investigadora añade que, aunque los editores digan que su interés no es formativo, estos productos también educan, ya que privilegian ciertas visiones del mundo. “Si uno coloca a Britney Spears, todo el tiempo, se está ubicando a ese ser humano como un modelo a seguir, no le estás diciendo que hay otros”.
David Junco
djunco@telegrafo.com.ec
Reportero - Guayaquil