La ley prohíbe la difusión de imágenes de casos de pornografía que involucran a adolescentes.
En el noticiero estelar de TC Televisión el pasado lunes (y en varias ocasiones durante las últimas semanas) se presentaron imágenes de un video grabado con un teléfono celular en el que adolescentes ecuatorianos mantienen relaciones sexuales. Se aseguró que este video se comercializaba en el mercado de una ciudad de nuestra sierra norte.
El Artículo 52 del Código de la Niñez y Adolescencia prohíbe la publicación o exhibición de noticias, reportajes, crónicas, o cualquiera otra expresión periodística con imagen o nombres propios de niños, niñas o adolescentes que han sido víctimas de maltrato o abuso. Este artículo prohíbe además la publicación o exhibición de imágenes y grabaciones o referencias escritas que permitan la identificación o individualización de un niño, niña o adolescente que ha sido víctima de maltrato, abuso sexual o infracción penal, y cualquier otra referencia al entorno en el que se desarrollan. Estas prohibiciones resguardan el derecho (Art. 51) de los niños, niñas y adolescentes a que se respete su dignidad, autoestima, honra, reputación e imagen propia.
Además, el Código de Ética de la Asociación de Canales de Televisión ACTVE, establece en su artículo tercero que “en los programas de carácter noticioso o informativo, los servicios televisivos deberán evitar cualquier sensacionalismo en la presentación de hechos o situaciones reales que contengan violencia excesiva, truculencia, manifestaciones de sexualidad explícita o participación de niños[as] o adolescentes en actos reñidos con la moral y buenas costumbres”.
María Belén Loor, subdirectora de noticias de TC televisión en Quito, manifiesta que el departamento de noticias de dicho canal conoce la normativa sobre menores y que por eso fueron “cuidadosos para no dañar la sensibilidad” de sus televidentes, y que si difundieron las imágenes fue por el pedido de autoridades educativas y padres de familia, a los cuales –dice- no podían “cerrarles las puertas”.
“Estas imágenes no pueden ser publicadas porque es una forma de revictimizar a las personas”: Ab. Nathaly Sevilla
“Nosotros lo que hemos hecho es alertar de lo que está pasando…Acá no mostramos sexo explícito jamás, los reportajes tienen una deformación (efecto de difuminado), la identidad se les cubre porque son menores de edad, pero lo que sí estamos poniendo es la noticia, está pasando en todo el país y nos llegan de todas partes, de varios colegios, y todo el mundo nos dice vea sáquelo para que alguien haga algo, los muchachos ahora ya no juegan nintendo, sino que se ponen a grabarse teniendo actos sexuales y esa es una realidad que no la podemos ocultar”, afirma Loor.
Y da su razón más fuerte por la cual –aunque está prohibido por la Ley y por el más elemental sentido común- no podía dejar de poner las imágenes: “si yo fuera periódico, pues yo no tengo necesidad de mostrar nada porque la gente lo lee, pero en televisión yo sí tengo que mostrar porque soy imagen. Entonces si yo a la gente le digo que hay una nueva industria floreciente en el país, que es el sexo explícito entre adolescentes o preadolescentes y no muestro una sola imagen no me creerían…, yo tengo que respaldarme en imágenes distorsionadas…, pero tengo que ponerlas para mi credibilidad. Si estoy hablando de pornografía, tengo que poner el sustento, yo soy televisión y mi negocio funciona con base en imágenes”.
Sin embargo la Ab. Nathaly Sevilla de la unidad de vigilancia y exigibilidad del Consejo Nacional de la Niñez y Adolescencia (CNNA), señala que estas prácticas periodísticas son un delito injustificable. “Estas imágenes no pueden ser publicadas porque es una forma de revictimizar a las personas, sabemos que la mayoría no ha dado su consentimiento para que sean filmadas mediante celulares, ese es el problema. Una vez que esto sale en los medios de comunicación, otra vez se victimiza a la persona que ha sido agredida. Entonces hay que tomar en cuenta que si dos adolescentes tienen relaciones sexuales, así ellos hayan consentido, uno de ellos puede acusar al otro de violación porque en el código penal dice que no importa el consentimiento, eso es un delito y si un medio se pone a difundir esas imágenes está difundiendo imágenes de delitos o maltrato”, sostiene la abogada.
Sevilla recalca que no se debe publicar ni siquiera el nombre de sus padres, o información sobre el lugar donde viven porque luego sufren el acoso y el señalamiento de sus compañeros, profesores y otras personas. Finalmente, añade que si un noticiero quiere contar algún caso como para ejemplificar o prevenir a los adolescentes, tendrán que “referirse con homónimos y contarlo como una historia, pero en ningún caso sacar datos que puedan identificarlos porque se estaría violentando su derecho a la dignidad y la imagen, a la educación y cualquier otro derecho que ya no podrían ejercer”.