La Constitución no es abortista...
Hay gente que lo ha aceptado y hay gente que lo está discutiendo.
¿Cómo ve la postura de la Conferencia Episcopal frente al proyecto de la nueva Constitución?
La Conferencia ha tenido que declarar lo que en principio ella considera y cree. Hay gente que lo ha aceptado y hay gente que lo está discutiendo. Lo grave fue, o los que iniciaron esta discordancia muy grande –intencionadamente- fueron los que interpretaron mal la redacción de la Constitución. Porque está bien la clara la definición contra el aborto, bien clara, y después hay otros términos que “pueden” ser interpretados muy a su manera pero, si es que se tiene antes la advertencia de una perfecta interpretación del punto fundamental, no hay el riesgo siguiente.
¿Era necesario que se pronuncie la Conferencia Episcopal?
Sí, era necesario. Los que se metieron fueron los que dictaron las leyes… y la iglesia se pronuncia porque quienes van a cum-plir esas leyes son católicos y han pedido una explicación a la iglesia y esta la ha dado.
Pero usted mismo me ha dicho que hay una mala interpretación…
Sí, una mala interpretación pero no de la iglesia sino de alguna gente, de algunos grupos.
¿Y de la cúpula de la Conferencia Episcopal?
Han sido absolutamente claros. Los principios fundamentales son correctos. Después hay unos artículos secundarios de los que mal interpretados se puede aprovechar abusivamente alguna gente. El artículo, el fundamental, es positivo; después la explicación de ese artículo fundamental en artículos siguientes, hay dos artículos discutibles, y es respecto a eso que se ha pronunciado la Conferencia. Pero el punto fundamental es claro: no hay autorización alguna para el aborto. Hay una defensa de la vida desde el momento de la concepción.
¿Está de acuerdo con que desde la catequesis se empuje a votar negativamente contra esta nueva Constitución?
No creo que haya nadie que esté impulsando a votar por el Sí o por el No. A que voten con conciencia solamente.
¿Usted ha leído el proyecto de nueva Constitución?
La estoy leyendo y releyéndo. Lo fundamental es muy bueno. Se tocan temas que no se tocaron en la anterior.
¿Monseñor, cuál es su posición sobre el aborto?
Es una violación de la naturaleza, porque corta la vida de su proceso
Tanto el aborto cuanto el infanticidio son realidades… ¿qué hacer?
Es horrible cualquiera de los dos. Matar a un ser indefenso. Es cobarde no defender a quien no puede defenderse… Hacerlo es facilitarse la vida propia, no es pensar en el futuro del niño sino en el propio. Es un egoísmo. La mayoría de la gente que acude al aborto no lo hace por pobreza sino por quitarse un problema. A un niño nunca le falta un pe-dazo de pan si es que la madre lo quiere…
Es decir que ¿en ninguna circunstancia es justificable el aborto?
En ninguna.
Otro tema Monseñor, ¿la homosexualidad…?
Es una quiebra de la naturalidad, por muchas razones, no siempre las mismas. Es algo muy duro, muy triste, humanamente muy feo, pero existe. Hay que tratar de darles a los homosexuales la posibilidad de sanación, de regreso a su normalidad, si es que es posible.
¿Están enfermos, son anormales?
Es una anormalidad.
¿Por qué?
Porque no es natural. Hay muchos métodos y sistemas para regenerar a un homosexual, hasta dónde se regeneran no le puedo decir; pero mucho sí logran superarlo.
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