“Yo me merezco no ser candidato...”
¿Cómo vio a la oposición al inicio de la Asamblea y cómo la ve ahora?
Valoro la oposición. No solo porque sin ella habría sido muy aburrido, sino porque el nivel de exigencia es menor. Es bueno que exista.
¿Siempre y cuando sea tan débil como la actual?
Creo que podría haber sido mejor. Los asambleístas pudieron ser más propositivos, más útiles. Aquí vino gente dispuesta a no creer en nada: en la Asamblea, en los plenos poderes, en el pueblo… Lo que no entiendo es porqué se adelantan en decir que votarán NO cuando se han acogido sus posiciones.
Ejemplos...
Ellos han dado ideas buenas. Ellos pelean, por ejemplo, por el derecho a la vida desde la concepción, y eso está. ¿Cómo pueden entonces votar NO? Si yo consigo algo, yo me adhiero. Si yo quiero autonomías, y las consigo, yo me uno… Así no lo diga, yo creo que (el alcalde de Guayaquil, Jaime) Nebot, el día que vaya a las urnas, debatirá si traiciona o no a su conciencia, a su discurso de los últimos años. Si vota NO estaría traicionando su propio proyecto político de luchar por las autonomías.
El sostiene que no es así, que hay centralismo...
Yo hablé hace poco con su asesor (Joffre Campaña) y le dije: ojalá, sin prejuicios, podamos comparar el proyecto de Ley de Autonomías, que es una caricatura frente a la nueva Constitución. Esto es en serio. Yo les digo: vaya, lean tranquilamente sin prejuicios, y encuéntrense con ustedes mismos. No con nosotros.
Le insisto: ¿la oposición sale fortalecida o no después de la Asamblea?
Yo creo que no. Ellos han cometido tantos errores que no creo que obtengan nada en términos de adhesión popular.
Es decir que el proceso de la Constituyente contribuyó a su deterioro...
No, no es la Asamblea: son sus errores los que los han llevado adonde están.
¿Nos quedaremos sin contrapesos?
Me parece que los contrapesos se auto generan.
Por ejemplo en el mismo Acuerdo PAIS. ¿No tuvo su movimiento demasiadas agendas personales?
No, tenemos una sola
No me diga que cree algo así. Algunos de ustedes no se pueden ni ver en privado. Hay agendas personales...
Nuestra bandera común es la Revolución Ciudadana. El sumo del debate es una sola agenda. Nosotros somos tan democráticos, que cuando no estamos de acuerdo votamos internamente, y hasta ahora no hemos traicionado esos acuerdos. El que pierde, acepta la decisión de mayoría. Esa es la democracia política y la forma de ir tomando lo colectivo como más importante que lo individual.
¿Ustedes mismo no han sido su peor oposición?
No puedo ocultar eso. Pero la transparencia política de nuestro movimiento es diferente a toda la partidocracia. Ellos hacían horrores entre gallos y medianoche, sin dejar ninguna huella. Nosotros dejamos huella de nuestros acuerdos y divergencias, pero lo que no está en duda es nuestra lealtad a un proyecto político. Salvo dos que se fueron por sus propios pies, estamos ahí, unidos. Cuando tenemos que diferenciar entre nuestras posiciones personales y los intereses del país, ahí nos acordamos de Alfaro: “todo para la Patria, nada para nosotros”.
Dios, derecho a la vida, consentimiento indígena previo, fundamentalismos ecológicos, derecho al agua, obligatoriedad del kiwchua, concepto de familia... ¿No demuestran esas discrepancias las agendas personales distintas, a veces personalistas, en el mismo seno del movimiento de Gobierno?
Vea, mucha gente tal vez tenía agendas personales, pero al principio.
Y usted, ¿tiene alguna agenda personal?
No.
¿No será candidato?
No. Yo me merezco no ser candidato.
Rubén Montoya Vega
Director
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