He visto a Liga desde hace décadas. Antes, era considerado un equipo elitista, de aniñados. Los negros no asomaban ni en las nóminas de suplentes. Bueno, alguna excecpción hubo: ‘la pantera’ Rodríguez, que se inició en Macará (de Ambato) pasó por allí unos meses sin pena ni gloria.
Pero nada más… ¿Liga era un equipo racista?
Mire. Liga nació de la Universidad, no perdamos de vista que su hinchada estaba allí y era sobre todo de ambateños y manabas… El primer negro que tuvimos fue Adolfo Bolaños, un arquero muy ágil, aunque no tan seguro. Él decía, en esa época: “en Liga solo habemos dos negros: ‘El Negro Paz’ y yo”....
Hoy, en cambio, está ‘lleno’ de negros...
El deportista negro tiene la música en la sangre, y muchos de los que la tienen se fueron quedando en Liga. Pero eso que usted dice es solo una percepción. Nosotros nos enorgullecemos de tener jugadores de todos lados: hay, ahora, uno solo de Quito; el resto es de Carchi, Esmeraldas, Manabí… de Ambato, de El Chota, de Guayaquil…
Claro, Urrutia. Y Cevallos, que es de Guayas (Milagro)…
Fíjese usted: el jugador más detestado por la hinchada de Liga, y posiblemente por mí también, era José Francisco Cevallos. Si yo hubiera tenido una pistola, desde donde estaba le disparaba, se lo aseguro, cuando empezaba con su show y a quemar tiempo (jugando para Barcelona). Yo lo odiaba. Veía a mi rival, no a un gran arquero….
¿Y cómo lo contrató?
Esteban y Bauza me convencieron de traerlo. Yo no lo quería. Pero los escuché. Y hoy, sobre todo para él, debe ser la satisfacción de su vida cuando entra a la cancha y la hinchada le grita: “Pancho, Pancho, Pancho…”. Es emocionante. Yo le he dicho a Cevallos: “te odiaba, pero hoy te quiero con toda el alma”. Y, créame, no es solo por el gran jugador que es. No. Cevallos es un señor, un ejemplo de deportista. Es cabal, no molesta, sirve de influencia a los chicos que recién empiezan. En Liga, tenemos la Casa del Futbolista: son en el 90% de sectores pobres. Pero reciben educación, clases de computación, tres veces a la semana de inglés; les estamos dotando de biblioteca….esos chicos necesitan ejemplos. Pancho lo es.
Liga se ha convertido en una fábrica de exportación de buenos jugadores, sobre todo los negros…
No solo eso. Todos los jugadores que Liga ha vendido: Ulises, Tenorio, Méndez, Salas, Reasco, Espinoza… todos están bien económicamente, todos están educando bien a sus hijos, tienen un buen patrimonio, se cuidan. Son elementos positivos en la sociedad. Usted lo escucha a Ulises y sabe que el día de mañana puede ser un líder. Lo mismo Tenorio, los demás…
Es decir que Liga ya no es racista…
(Sonríe) Le cuento algo: antes, en Quito, conseguir un departamento para un chico negro era imposible. No les alquilaban ni un cuartito. Hoy en día no necesitan alquilarlos: son los dueños. Y son dueños respetuosos, educados, porque así son ellos. Quince, escuche esto, quince de los jugadores nacionales de Liga tienen sus casas, algunos dos, tres. Y hasta cuatro casas (pregunte por Méndez, tiene un montón). Ellos no dilapidan como algunos, antes. Son muy cuidadosos y responsables.
Bueno, Salas no fue un ejemplo que digamos. Recuerdo que usted lo respaldó cien por ciento, fue su principal apoyo público. ¿Qué lo llevó a respaldarlo así, cuando el entorno del fútbol lo condenó sin piedad?
Yo miro el entorno de los chicos, su historia. Franklin vino de la Roldós (en el Comité del Pueblo). No tienen una gran educación, no se cuidan y se confunden. Les persiguen las damas, y empiezan a entrar en el atolladero… Condiciones técnicas como las de Salas, de lo que yo recuerde en Liga, solo las han tenido Gen Rivadeneira y Polo Carrera. En esos momentos solo había dos salidas: hundirle al chico o ayudarle. Y fíjese que la ayuda me resultó contraproducente: en las paredes de Quito aparecieron grafitos con la leyenda “Paz violador”. Yo era candidato a la reelección como alcalde… Eso, tal vez, me “ayudó” a perder esas elecciones. Mejor: pude dedicarme a Liga. Él maduró en Europa, mejoró como persona, comprendió que podía perder el tren de su vida. Ahora está calmado. No tenemos una relación cercana, pero lo respeto. Él se lleva bien con mi hijo Esteban.
¿Alguien que lo haya decepcionado mucho?
El caso Kaviedes, que es patético. Técnicamente es óptimo. Nos enteramos de que salía de El Nacional, nos dijeron que allí se había portado bien, y me dejé convencer. Fue un error. A la vuelta de la esquina nos defraudó. Para mí, él está perdido para el fútbol, ojalá no lo esté para la vida.
Lo contrario: un futbolista que haya dado más de lo que esperaba…
Cevallos. Urrutia. Gente que no nos olvida. Recién me llegó una carta de (Roberto) ‘El caballito’ Sussman, diciéndome que va a venir. Igual, Luis de Carlos. Yo recuerdo mucho a (Francisco ‘El tano’) Bertocchi, que viene siempre; a (Óscar ) Zubía, que nos escribe desde Estados Unidos... Todos ellos, y muchos más, siempre se acuerdan de Liga. Y la razón es esta: Liga siempre ha dado un trato de respeto al jugador. No nos metemos en sus vidas. Respetamos y exigimos respeto. Esa es la tónica de Liga. Su patente.