La alta tasa poblacional y la escasez de espacio han hecho que la ciudad rompa sus límites.
Hace 17 años, el puerto principal proyectó su crecimiento urbano en un área de 33.833 hectáreas. Hoy tiene ocupadas 21.672 de ese territorio estimado y su desarrollo habitacional se orienta descontroladamente hacia un solo eje: el noroeste de Guayaquil (vía Perimetral), caracterizado por una ocupación informal y sin planificación, y que, además, deja como resultado el crecimiento de los cinturones de miseria. Esto debido a que áreas como el Guasmo y el Suburbio ya están habitados en su totalidad.
El problema es alarmante y ya lo había advertido Malthus, economista inglés, padre de la demografía moderna. En su Ensayo sobre el principio de la población, Malthus expuso el principio según el cual la población humana crece en progresión geométrica, mientras que los medios de subsistencia lo hacen en progresión aritmética. Así, llegaría un punto (eso lo dijo en 1798) en el que la población no encontraría recursos suficientes para su subsistencia.
En el caso de Guayaquil, el crecimiento urbano en las 12.161 hectáreas restantes se encuentra limitado porque una parte de ellas están distribuidas en zonas protegidas (5.800 hectáreas de áreas naturales no habitables), como cerros y manglares, así lo revela una evaluación demográfica realizada por la Dirección de Ordenamiento Institucional Territorial (DOIT) del Municipio, a través de su Departamento de Estudios.
Alba Arias, economista urbana que realizó el estudio para la DOIT, explica que este crecimiento generó que parroquias como Febres-Cordero y Letamendi, que tradicionalmente tuvieron el más alto índice de densidad poblacional, estén frenando su crecimiento habitacional.
El índice de ocupación poblacional de Guayaquil se disparó desde el 2001, cubriendo hasta el 2008 un total de 6.457 hectáreas.
A inicios de 2005, los asentamientos informales saturaron las áreas de posible ocupación formal. Mapasingue, Prosperina, Flor de Bastión, Los Vergeles son algunos de los sectores que coparon estos espacios.
El resultado de las desordenadas invasiones se evidencia en las más de 30 mil viviendas instaladas, de forma ilegal, fuera del perímetro oficial.
Un total de 94.126 hectáreas serán destinadas por el Cabildo para el futuro crecimiento urbano de la nueva ciudad de Guayaquil.
José Núñez, director de Urbanismo, Avalúos y Registros del Municipio, indica que esto se debe a que el verdadero crecimiento de la ciudad se orienta hacia el noroeste, zona que es de propiedad del cantón Guayaquil, y que se encuentra desocupada en su mayor parte porque está destinada a una futura extensión urbana (la nueva ciudad).
El funcionario aclara que estos asentamientos sobrepasaron el límite territorial, debido a que las áreas urbanas están copadas casi en su totalidad.
No obstante, agrega que en la vía a la Costa (también noroeste) existe otro tipo de desarrollo habitacional caracterizado por la construcción de urbanizaciones cerradas.
Para Carlos Salmon, director de Terrenos y Servicios Parroquiales del Municipio, este polo de crecimiento (la vía a la Costa) en uno o dos años tendrá una expansión demográfica intensa debido, entre otras cosas, a la ampliación de la Avenida del Bombero.
Salmon considera que el desarrollo vial es otro de los factores que ha acelerado la ocupación territorial de Guayaquil.
“Un ejemplo de esto es la autopista Terminal Terrestre-Pascuales que agilizó el proceso de legalización en Los Vergeles y, al mismo tiempo, permitió que urbanizaciones como Metrópolis y Mucho Lote se asienten en el área”, comenta.
Para fomentar de forma ordenada el desarrollo urbano y social en la ciudad, el Cabildo trabaja desde hace ocho meses en la elaboración de un informe que recopilará los proyectos que ejecutarán las distintas direcciones municipales.
Gustavo Zúñiga, director de Aseo Urbano y Mercados del Municipio, explica que el informe estará listo a finales de este año con el fin de establecer un plan maestro que defina soluciones al crecimiento estructural de Guayaquil dentro y fuera del límite urbano.
Según el estudio municipal de Desarrollo de la Construcción Formal, elaborado con los registros aprobados desde 1997 hasta el 2007, el índice más significativo de crecimiento se presentó entre el 2006 y 2007. En ese período, el Cabildo otorgó un total de 5.240 permisos de construcción.
Ana Solano, ex directora del Instituto de Planificación Urbana Regional de la Universidad Católica (IPUR), expresa que el rápido crecimiento de Guayaquil se debe a que su construcción se ha extendido de forma horizontal.
La arquitecta afirma que frente al escaso espacio territorial que le queda a la ciudad dentro de su límite urbano, lo ideal sería proponer proyectos de construcción vertical (edificios), que resultarán convenientes, tanto por lo económico como por el ahorro de espacio.
Asegura que es importante reforzar la política urbanística para frenar la ocupación informal del espacio urbano, mediante la regeneración de nuevos planos masivos de viviendas que beneficien a las familias de menos recursos económicos.
(RE/MM)