• 27 Jun 2012
  • Regional Sur
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  • Cuenca tiene doce zonas que son vulnerables a los desbordamientos de ríos

    La crecida del río Tomebamba -el lunes por la noche- movilizó a los organismos de socorro y puso otra vez al descubierto sectores que ya habían sido identificados como de riesgo en un informe elaborado por la consultora Amra.

    La parte posterior del coliseo Jefferson Pérez resultó inundada por la crecida del río Tomebamba, a consecuencia de las torrenciales lluvias caídas el fin de semana. Los árboles de la zona recibieron toda la fuerza del agua. Foto: José Luis LLivisaca
    La parte posterior del coliseo Jefferson Pérez resultó inundada por la crecida del río Tomebamba, a consecuencia de las torrenciales lluvias caídas el fin de semana. Los árboles de la zona recibieron toda la fuerza del agua. Foto: José Luis LLivisaca

    Redacción Regional Sur

    Un estudio realizado por la consultora  italiana Amra en el año 2011, con el auspicio de la Empresa de Teléfonos, Agua Potable y Alcantarillado (Etapa), reveló que en Cuenca existen al menos 12 sectores vulnerables a las inundaciones.

    El río Tomebamba, desbordado la noche del lunes por las lluvias del fin de semana, es el que más problemas puede ocasionar.

    Los lugares susceptibles en este caudal son: la Quinta de Blazaín, el coliseo Jefferson Pérez, la unión de los ríos en la ciudadela El Paraíso.

    El río Yanuncay también puede producir estragos con sus crecidas y las zonas en riesgo  son: el puente de Misicata, el Colegio Bilingüe y la Universidad del Azuay, sector de Etapa.

    El río Machángara, en cambio, pone en peligro a los sectores de Patamarca y Ochoa León.
    Estos son los afluentes del río Cuenca que pueden causar estragos en Ucubamba, Challuabamba y Guangarcucho. El río que menos impacto puede tener en la población es el Tarqui, cuyo sector más vulnerable a sus aguas son las amplias zonas ganaderas de Tarqui y Portete, aunque también se ha salido de su lecho en el sector de la Universidad del Azuay y cerca al Mall del Río.

    Para el técnico Xavier Sánchez, subgerente de Operaciones y Saneamiento de Agua Potable de Etapa, el estudio ha servido para hacer un monitoreo permanente de los lugares críticos.

    Citó que la zona donde está ubicado el coliseo Jefferson Pérez es una de las más vulnerables.

    Explicó que por los trabajos realizados en el lugar se dio la inundación, pero fue controlada a tiempo y de esa manera se evitó un mayor peligro a lo largo del  Tomebamba. “Es una zona más baja que el río y por eso son las inundaciones”, manifestó.

    No hay daños graves

    La crecida del río Tomebamba, el lunes anterior, fue sorpresiva para los cuencanos.
    Tras varios días de sequía, las lluvias provocaron el desbordamiento, lo cual dejó bajo el agua a sectores como el coliseo Jefferson Pérez, la ciudadela Puertas del Sol, el lugar conocido como Río Amarillo; además, provocó  la interrupción del tránsito en el puente del Otorongo y en la avenida Unidad Nacional y 12 de Abril.

    Para el lunes estaba pronosticado que caigan 6 milímetros de lluvias en la zona alta de Cuenca, es decir en Sayausí, Can Can, Soldados, Parque Nacional El Cajas, pero hubo 17 milímetros, lo que provocó la crecida del río Tomebamba, llamado también “Juan Matadero”, nombre que se le atribuyó tras un fuerte desbordamiento en los años 50 y que destruyó puentes y edificaciones.

    Según un informe  de la Empresa de Agua Potable, Telefonía y Alcantarillado,    a las 15:00 del lunes, el caudal  había crecido a 58 metros cúbicos de agua por segundo (m3/sg), cuando lo normal está entre los 10 y 20 m3/sg.
    Cerca de las 18:00 subió a 158 m3/seg. Carlos Julio Jaramillo, gerente de Agua Potable, expresó que para que el río Tomebamba se desborde debe haber un caudal superior a los 100 m3/seg. de agua.

    Ayer el nivel  bajó en la mañana a 40 m3/seg., pero las secuelas de la inundación eran evidentes, sobre todo en el sector del coliseo Jefferson Pérez, donde los sedimentos arrastrados por la corriente llegaron a las canchas, a la Villa Olímpica y a otras oficinas.

    El Ecu-911 monitoreó permanentemente a los ríos que atraviesan la ciudad. Fernando Figueroa, director del centro de emergencias, dijo que el trabajo fue en conjunto con  todas las instituciones, como la Policía, que hacía prevención a las orillas de los caudales para evitar que las personas se acerquen a las márgenes.

    “En estas emergencias necesitamos también que la ciudadanía nos brinde su apoyo. No podemos estar controlando a personas en las riberas, cuando hay gente que necesita a los organismos de socorro”, enfatizó Figueroa.

    Las autoridades del Comité de Operaciones Emergentes (COE) evaluaron  la crecida del  Tomebamba e informaron que no hubo damnificados, tampoco daños de gran magnitud ni pérdidas humanas.

    Sin embargo, dijeron que la imprudencia de los curiosos fue una de las causas que motivaron que la Policía resguarde toda la orilla del caudal. “Había personas que llegaron a pescar sin tomar en cuenta el riesgo para ellas y para los organismos de socorro”, manifestó el jefe político del cantón Cuenca, Xavier Barrera.

    En el cantón Gualaceo también el río Santa Bárbara creció y estuvo a punto de inundar sectores. En Sigsig,  en cambio, el río se tomó toda la playa de Zhingate y sectores aledaños.