• 09 Sep 2013
  • Regional Centro
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  • actualmente existen 63 entidades de este tipo en la zona, las que agrupan a 2.500 socios

    Los bancos comunitarios muestran solvencia

    La metodología de incentivar las microfinanzas rurales mediante la creación de entidades crediticias pequeñas ha permitido a las personas de escasos recursos económicos acceder a préstamos y otros beneficios en la provincia de Pastaza.

    Los bancos comunales sustentan la Economía Social y Solidaria en la provincia de Pastaza. Foto: Salvador Usca  |  para El Telégrafo
    Los bancos comunales sustentan la Economía Social y Solidaria en la provincia de Pastaza. Foto: Salvador Usca | para El Telégrafo

    Regional Centro

    Desde el año 2007, los bancos comunitarios han logrado afianzarse en Pastaza como una alternativa frente a las necesidades económicas urgentes de  amas de casa, pequeños productores y comerciantes.

    La iniciativa fue impulsada por las autoridades municipales de Puyo de aquel entonces mediante un proyecto que buscaba que los verdaderos dueños de los banco sean los habitantes de las comunidades.

    En aquella época, el Cabildo impulsó la iniciativa en cinco sectores del área rural, con una inyección económica inicial de 500 dólares para cada entidad y   una contraparte comunitaria de 100 dólares.

    DATOS

    El número de socios de los bancos comunitarios en Pastaza alcanza a 2.500 personas que se benefician directamente de esas entidades financieras; mientras que exsten cerca de 4.000 personas como beneficiarias indirectas.

    El Municipio de Pastaza (Puyo) ha realizado una inversión económica efectiva de  35 mil dólares.

    El capital generado por los bancos hasta finales de diciembre del año 2012,  fue de  640 mil dólares.

    En el sector rural, la morosidad es  del 1%, mientras que en la periurbana,  del 4%
    Marco Mancero, coordinador de los bancos comunitarios, afirmó que durante este tiempo, las entidades han logrado afianzarse como una alternativa frente al sistema financiero tradicional.

    En la actualidad y dispersas en diferentes zonas del cantón Pastaza, se contabilizan  63 organizaciones, las que aspiran agruparse en una coordinadora cantonal que se llamaría “Unión de Bancos Comunitarios de Pastaza” y cuyo objetivo es convertirse en la articuladora con otras entidades para captar recursos o emprender proyectos que beneficien a sus socios.

    “Este paso es importante para tener presencia jurídica. Ahora estamos trabajando en el borrador de los estatutos de la organización”, comentó Alberto Tagua, gerente del banco del barrio El Dorado.

    Aproximadamente 2.500 socios integran los 63 bancos, de los cuales el 70% es mujer. En el último balance  anual presentado por los administradores al coordinador, los grupos disponían de un capital de aproximadamente 640 mil dólares.

    Según un estudio realizado, en el sector rural la morosidad es  del 1%, mientras que en la periurbana de Puyo alcanza el 4%.

    Los créditos que se entregan a los socios van desde los 100 hasta los 2.500 dólares con un interés del 1% mensual, recursos que son destinados para la producción de papa china, yuca, plátano, caña, necesidades familiares urgentes y compra de artefactos pequeños.

    La metodología de funcionamiento de las administraciones de las entidades consiste en asambleas, en las que todos los socios se reúnen periódicamente para analizar el desenvolvimiento del banco, realizar balances, receptar ahorros, aprobar y conceder créditos. Los socios con tan solo acudir a la reunión, ser habitantes del barrio y presentar sus documentos personales pueden acceder al crédito solicitado, pero siempre se  priorizan los requisitos de responsabilidad y la solidaridad.

    Para conformar un banco comunitario se requiere un grupo mínimo de 10 personas  que soliciten ser parte del proyecto al Departamento de Desarrollo Local y Sustentable del gobierno municipal de Pastaza, entidad que  entrega el aporte inicial de 500 dólares.

    El Cabildo ha invertido hasta ahora 35 mil dólares en el plan.

    Lupe Aldaz, quien es socia desde hace cinco años del banco comunitario de la parroquia Simón Bolívar, resaltó que gracias a él ha emprendido en  proyectos piscícolas, de cacao,  caña, entre otros; que esto le ha permitido crear fuentes de empleo para otras personas y, sobre todo, mantener un capital que le permite seguir realizando préstamos. “Empezamos desde 10 dólares y ahora entregamos 1.000  dólares por socio con un interés del 1%.” manifestó la mujer.

    Otra socia es María Gualinga, quien gracias a un crédito pudo instalar una tienda de abarrotes  con lo cual sustenta los gastos de su familia. El banco comunitario del barrio El Dorado cuenta con 46 socios luego de tres años de vida. Y a más de los créditos, han creado un fondo de solidaridad mortuoria que llega a los 400 dólares por socio.