Las piezas arqueológicas causan interés extranjero
El noventa por ciento de los compradores de artesanías proviene de Europa y Norteamérica
“Cuando compré la pieza arqueológica pensé que era real. Es tan parecida a una original que vi en uno de los museos del Banco Central, que juraba que adquirí una pieza única, pero en realidad fue una réplica”, dijo Carlos Quinzo, coleccionista.
Al igual que Quinzo, son varias las personas que acuden a mercados artesanales, tiendas de antigüedades y ferias indígenas para adquirir artesanías o piezas arqueológicas que, en su mayoría, son réplicas elaboradas por artesanos ecuatorianos.
Uno de los puntos más concurridos en la capital para adquirir reproducciones arqueológicas es el Museo Etnohistórico de Artesanías Mindalae. En el lugar se promocionan ‘artesanías’ elaboradas por 160 organizaciones de distintos sectores del país.
En el Mindalae (Reina Victoria y La Niña, en el centro norte de Quito) se exponen y venden artesanías de pueblos indígenas, afroecuatorianos, mestizos y montubios.
Las obras que se promocionan en el lugar proceden de todas las regiones del Ecuador, producidas por la red solidaria de comercialización de la Fundación Sinchi Sacha, organización de comercio justo.
Catalina Sosa, presidenta ejecutiva del museo, aseguró que el principal objetivo de vender réplicas es evitar la venta y tráfico de piezas originales, permitir que las personas accedan a réplicas de material arqueológico y activar la economía de los descendientes de esas culturas.
Aseguró, que anualmente la tienda de artesanías Mindalae factura más de US$ 300.000, de este total el 50 por ciento se destina a los artesanos que trabajan en la elaboración de artesanías y réplicas. El 90 por ciento de la compra la realizan extranjeros.
Sosa considera que la demanda de ‘réplicas’ aumentó tras la declaratoria de emergencia del patrimonio que realizó el Ministerio Coordinador de Patrimonio Natural y Cultural, conjuntamente con el Instituto Nacional de Patrimonio.
“Ahora en el país hay una corriente, en especial entre los jóvenes, que se están apoderando de aspectos que resaltan la identidad, como el aprender sobre las culturas, sus tradiciones, sus obras y su idioma”, aseguró Sosa.
Se prevé que en las próximas semanas se presente un proyecto para capacitar a los comerciantes y artesanos, para que, a más de vender las réplicas, conozcan su historia, el origen, datos cronológicos y los mitos y leyendas que se esconden tras de ellas.
Julia Chávez
jchavez@telegrafo.com.ec
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