Los moradores y comerciantes se muestran inconformes por los continuos y permanentes trabajos.
Diego golpeaba con el combo un costado del adoquinado y Miguel intentaba levantarlo. Trabajaban y comentaban sobre el partido que jugó el Deportivo Quito el fin de semana (anterior). Más allá, un letrero azul, en la mitad de la calle decía: “Disculpe las molestias, estamos trabajando”. El rótulo era del Fondo de Salvamento del Patrimonio Cultural (Fonsal) y del Municipio Metropolitano de Quito.
Diego y Miguel laboran junto a 48 operarios levantando el adoquinado del sector de la avenida Amazonas (entre las avenidas Patria y Colón), para luego cambiarlo por uno nuevo y ampliar el paso peatonal y ciclístico del sector.
No obstante, dos maestros mayores (que prefirieron mantener su nombre en reserva), dijeron que la vía se ampliaría en 1,20 centímetros más para que los vehículos tengan mayor movilidad y que ahora la vía funcionará en doble sentido (norte-sur).
De esta manera, en cuestión de horas el sector comercial y financiero del centro- norte de la ciudad se convirtió en una especie de campo lunar.
Los adoquines que eran retirados parecían enormes fichas de dominó, que se amontonaban y se recogían con una pala mecánica. Palas, puntas, combos y carretillas, serán los objetos más visibles durante un mes de trabajos.
Dolores Guanchala, dueña de un local de artículos de cuero (cerca de la calle Jerónimo Carrión), no oculta su indignación: “¿Usted cree que los turistas van venir y pasar por encima de la tierra?”, preguntó.
“¿Usted cree que los turistas van a venir y pasar por encima de la tierra donde se está trabajando?”
Para Dolores, esta obra durará tres meses (y no uno como sostienen las autoridades). “Si para hacer la ciclovía se demoraron tanto. Los negocios aquí no van a dar ni para la comida”, agregó.
Asimismo, con ella coincidió Luis Arellano, quien atiende un quiosco al otro lado de la calle Carrión y cree que las autoridades deberían reubicarlos hasta que concluyan con los trabajos, para luego regresar. “Las ropas aquí se van a ensuciar y ni siquiera hay turistas”.
Aunque la mayoría de la gente estaba apresurada, se daba modos para caminar entre los escombros y las partes que todavía se encontraban intactas del trabajo municipal.
De repente, los vientos veraniegos cubren de polvo a los transeúntes. A su auxilio acuden los pequeños lustrabotas, que empiezan a circular por el lugar en busca de los clientes con sus zapatos sucios.
Por cada lustrada de zapato cobran entre 0.25 ó 0.35 centavos de dólar.
En un intento por mitigar este problema, en la esquina de la Cordero Pilar Chulca, con una manguera, rocía con agua la arena seca.
“Ya es la segunda vez que salgo a mojar la vereda y creo que en todo el día voy a salir unas cuatro veces más”, señaló.
Por el otro lado, de la calzaba transitaba en bicicleta Farley Briones, según él, toda esta plata podrían invertirla en la gente que más
necesita. “El Municipio puso (hace dos meses aproximadamente) 400 mil dólares en la construcción de la ciclovía… Ahora la levanta y dice que van a poner un nuevo material. Esto es una ridiculez”, manifestó.
Asimismo, con los zapatos llenos de polvo caminaba desde la avenida Patria Doris Hernández, quien lucía un impecable uniforme azul, y contó que trabajaba en una agencia de viajes. Para ella, el caos vehicular se agravó con esta obra y se preguntó por qué las autoridades no hacen estas labores durante las noches.
A pesar de los intensos trabajos, los operarios han tomado algunas medidas: las intersecciones de la Amazonas, como son la Mariscal Foch, la Cordero y Veintimilla, seguían habilitadas para el desfogue vehicular.
En la coordinación del trabajo, de acuerdo a reuniones que mantuvieron hasta ayer los técnicos del Fonsal, de la Emmopq, de la gerencia de la Mariscal y de la Policía Nacional, se estableció que durante el tiempo que duren los trabajos se mantendrán habilitadas a la circulación vehicular las calles transversales: Foch, Veintimilla y 18 de Septiembre.
En cambio, las avenidas Colón y Patria, respectivamente, por ser vías principales, permanecerán abiertas al tránsito vehicular.
Las unidades del transporte público, que en el sentido norte-sur utilizaban la avenida Amazonas, se desviarán por la avenida Orellana y continuarán por la avenida 6 de Diciembre, con su recorrido normal.
El retorno de sur a norte mantiene el recorrido normal por la Juan León Mera. El control estará a cargo de la Policía Nacional.