Los medios sin poder
¿Dónde están la mayoría de los medios de comunicación? ¿De lado de la ciudadanía y contra un Gobierno autoritario? ¿De lado de la aplicación del Manual de Carreño y contra el feo vocabulario del actual Presidente? ¿De lado de las instituciones duras del país como las FF.AA. o la Iglesia y contra el odio del Gobierno a la riqueza mal habida?
Parece que los medios, casi todos, han unificado un discurso que voltea sus buenas intenciones de servir a la gente.
Es cierto que hay muchos excesos en el lenguaje del Presidente y que eso tal vez no es solo cuestión de forma. Pero el periodismo no trata el fondo -haciendo notar ese error- sino que recompone los hechos con tal drama que lo más importante queda oculto: el papel de los medios en la democracia ecuatoriana. Sí, porque uno de sus argumentos es que el ‘autoritarismo’ de hoy acabará con la libertad de expresión.
¿Sirvió la libertad de expresión para apuntalar la democracia en las últimas décadas? ¿Sirvieron algunos medios para coadyuvar a la afirmación institucional que todo sistema democrático requiere? ¿O solo ‘acompañaron’ el montaje político de las elites, a las que también se pertenecen, como empresas privadas de comunicación? ¿No hicieron con su accionar, entre otras cosas, farandulizar la política, o sea, levantar un escenario para que lo superficial de la política exhiba sus bajezas?
Hablan mal de actual Presidente pero corren a cubrir y reproducir sus declaraciones y sus insultos. ¿No es eso una forma de alcanzar el raiting? ¿No hay una doble moral en erizarse por el estilo del Presidente y luego ‘vender’ los agravios para demostrar lo feo que es insultar?
Muchos medios necesitan capitular su discurso de inocentes en la vida nacional. Su incidencia en la política es de tal magnitud que cuando no pueden controlar los modales es que, acaso, no pueden controlar el poder.