Psicosis en los médiums
Hay casi una psicosis en algunos médiums por la incautación de otros médiums por parte de la Agencia de Garantía de Depósitos en el caso Isaías. Psicosis alimentada por los interesados conceptos de libertad de expresión. Psicosis que ve en el Gobierno y en el Estado monstruos que se apoderan de todo aquello que permite, en la realidad, tener poder político absoluto. (¿Y el económico?).
Los médiums incautados tenían la virtud, en el pasado inmediato, de representar la libertad de expresión de un grupo económico que estafó al país en otro de sus negocios: la banca.
Pero lo curioso es que eso no importa. Lo terrible es que el Estado o el Gobierno, -para ciertos periodistas o analistas no hay ninguna diferencia- use tales medios en su propio beneficio… Pues una campaña electoral se acerca. Y el Gobierno actual, encabezado por un hombre que acapara todos los poderes posibles e imposibles, los usaría sin ninguna ética.
La población, entonces, estaría en manos de un poder mediático que casi con seguridad desviará la libertad de elección.
Así, la política no tendría sentido en otros espacios –la tarima o el pequeño mitin- porque el 40% de audiencia, eso dicen, ya tiene un nombre: Correa.
Por tanto, los médiums en los que se ejerce la verdadera libertad de expresión, creen que todo será manoseado en los medios incautados. Y que el Gobierno podría ganar positivamente el Referéndum.
Pero, en simultáneo, explican que los medios, en general, no tienen poder. Que a través de ellos solo circulan ideas. O sea, los medios, en general, son buenos. Y solo tienen poder, poder de manipulación, ¡cuando están en manos del Gobierno o el Estado!
Tanta es la psicosis de los médiums que al estar contra el Gobierno se revelan –a sí mismos- como grandes dirimentes de la democracia electoral.