Los medios incestuosos
Lanzar ideas o ‘verdades’ parapetadas en el rumor o la interpretación de los hechos y no en los hechos mismos, supone un grado sumo de audacia y maledicencia. En periodismo hay especialidades para tratar los hechos y transformarlos en información que interese a la colectividad.
Las dos últimas semanas, a propósito de la incautación de tres televisoras, como parte de una operación jurídica alargada por la lentitud y laxitud de la justicia ecuatoriana, cierta prensa escrita y visual ha transformado los hechos en interpretaciones absolutas de éstos, llegando a cubrir los hechos con el velo nocivo de la manipulación y la descontextualización.
Y más todavía, se ha llegado al pecado periodístico de matar la noticia con el travesaño indecente de la editorialización en cualquier resquicio del hecho noticioso. ¿A nombre de qué? De que una gran parte del periodismo libre ha llegado a creer que la incautación de las televisoras podría ser un atentado a la libertad de expresión.
Semejante ‘cruce’ de géneros periodísticos, por decir lo menos, da cuenta de que cuando las interpretaciones políticas intervienen en el oficio periodístico, los hechos que son noticia pueden ser manoseados sin ningún respeto por la audiencia lectora o televidente.
Lo que más llama la atención es que ningún analista separa a los propietarios de las televisoras y sus intereses económicos directos respecto de la postura periodística y editorial de la programación de esos medios. Basta pensar que la libertad de empresa de por sí plantea libertad de expresión.
Hay que educar a la población sobre estas relaciones ‘incestuosas’ entre el poder económico y la propiedad de medios de comunicación. Y las consecuencias de moldear a la opinión pública desde esas relaciones/intereses… donde lo que menos importa es la libertad de expresión.