• 08 Mar 2013
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  • “No queremos rosas, queremos derechos”

    Pablo Salgado Jácome

    Pablo Salgado Jácome

    En las redes sociales los comentarios llueven en torno la celebración del Día de la Mujer que plantean los grandes medios. Comenzando por Gamatv que lo hará con la elección de Miss Ecuador. Quizá la vitrina más anacrónica y ofensiva para las mujeres. O al menos para “ciertas” mujeres, pues los canales se disputan por tener la franquicia nacional y luego pugnan, a brazo partido, por lograr el favor de Donalp Trump para la gala universal. Y si lo hacen es porque resulta un gran negocio. Todas las marcas aparecen con productos para embellecer a la más fea y convertirla en la más deseada, y lo que es más, para entregarle la corona que, automáticamente, le otorga fama, fortuna y empleo.

    Los certámenes de belleza pululan por todas partes. Casi toda ciudad o cantón inicia sus fiestas con la elección de su reina. Desfilan en trajes de noche y de baño, aunque en alguna ciudad (Quito) se vuelven pudorosos (los organizadores) y arguyen (con total hipocresía) que no desfilan en bikini porque no quieren ofender a la mujer. De risa. Se trata de elegir a la más bella, es decir a los mejores labios (para ello está el botox) a los mejores rostros, a las mejores caderas, a los mejores senos (para ello está el bisturí), a las mejores piernas, al mejor andar (para ello están los misólogos). Y para disimular, y decir que no solo se juzga la belleza, incluyen preguntas, cuyas respuestas más bien permiten confirmar que, efectivamente, se trata de un concurso de belleza. Como aquella candidata que cuando le preguntaron ¿quien le gustaría haber sido?, respondió: “mi mascota, porque la vida de perros es buena y no se hace nada”. O como otra que a la pregunta, en un incendio de un museo, ¿usted salvaría los cuadros o al perro guardián? contestó: “al perro, porque ellos también son seres humanos”.  Y cuando les dicen ¿a quién admiran?, todas aseguran que a su mamá, a la madre Teresa y a Lady Di.

    Y los otros canales se afanan en realizar promociones comerciales para celebrar semejante día. Todo se reduce a llamar la atención para vender más. Y la mujer sigue siendo el estereotipo convertido en un simple objeto comercial. Y son cientos de promociones de todo tipo: arreglos florales, cenas, almuerzos, meriendas, con postres gratis; y noches en hoteles, hostales y moteles, con vino y preservativos gratis. El machismo, de hombres y de mujeres, en plena vigencia.        

    Y con la ocasión aparecen también los foros, los recitales de poesía, las exposiciones, los conciertos  y con ellos las consignas y las reivindicaciones. Y hasta la ex presidenta Bachelet se pronuncia para repetir que la mujer es discriminada, que no tiene las mismas oportunidades que el hombre, que por el mismo puesto la mujer gana menos, etc. Cierto, pero no se trata de una vez al año reivindicar, se trata de generar políticas públicas de igualdad y se trata, ya se sabe, de construir una sociedad equitativa, libre de toda forma de discriminación.    
     Aunque en verdad la mayoría de mujeres (trabajadoras, amas de casa, esposas) ni se enteran que éste es su día, y siguen con su lucha, sus problemas y alegrías diarias. Y apenas reclaman lo más importante: menos flores y más derechos.

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