• 14 Jul 2012
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  • Horario de médicos y profesores

    Oswaldo Ávila Figueroa, ex docente universitario

    Oswaldo Ávila Figueroa, ex docente universitario

    La misión del médico es proteger la salud y vida de los seres humanos, y la del maestro es sus tres niveles, impartir conocimientos, orientar en valores, capacitar a niños y jóvenes hasta convertirlos en aporte valioso en el desarrollo nacional y en dirigentes para la construcción de una sociedad justa.

    Hay casos de profesionales de esas dos ramas que reniegan de su trabajo y tardíamente consideran que no era el camino adecuado para enriquecerse. En la historia se registran galenos que por su talento y espíritu de servicio enaltecieron y enaltecen esa noble profesión; también maestros que con vocación y mística engrandecieron y engrandecen el magisterio ecuatoriano.

    Médicos y profesores, que aún continúan en el sector público, se quejan y protestan mediante notas periodísticas y en ridículos plantones por  el incremento de horas de trabajo en el consultorio y aula de clases. Todavía no se enteran de que finalizó el ocio  endémico y devino la era del trabajo y progreso. William Cowper, al respecto, decía: “El ocio es reloj sin manecillas; tan inútil si marcha, como si está parado”. Con acierto León Tolstoi repetía: “La condición esencial para la felicidad del ser humano es el trabajo”.

    El aumento poblacional y las innovaciones técnicas y científicas inciden en las modalidades del trabajo. Es cierto que los irrisorios sueldos obligaban a los médicos y profesores a cubrir otras tareas, pero hoy, con el Gobierno de la Revolución Ciudadana, la situación es diferente; el incremento de las horas de trabajo se compensa con un justo aumento salarial, siempre con tendencia a buscar la excelencia en el rendimiento y calidad del servicio.

    Se extinguió el ocio de sectores de maestros que por influencia política lograban licencia prolongada con sueldo o encargaban la cátedra por años con el asentimiento de los autoridades educativas, y de los médicos, que las 4 horas de trabajo las convertían en 3, con sus retrasos y salidas antes de tiempo.

    Es clamor generalizado mejorar la calidad de la enseñanza porque solo el pueblo que se prepara avanza, y ampliar el servicio de salud, porque un pueblo sano y vigoroso rinde más. La educación en sus diversos niveles no ha cumplido sus altos fines por la acumulación de causales, entre otras, la injerencia política; al igual que los centros de salud, abandonados por ex gobernantes insensibles.

    Hoy, con la gratuidad de la enseñanza y salud, hemos entrado a superar la calidad académica en la enseñanza y ampliar los servicios de salud a los sectores sociales pobres de la patria. Al magisterio y al ejercicio de la medicina se debe llegar con vocación, capacidad, sentimientos  de solidaridad y sacrificio por los demás.

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