• 28 Ene 2014
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  • Desarrollo y tecnificación

    Víctor Mendoza Andrade

    Víctor Mendoza Andrade

    La vocación agrícola de Ecuador se sustenta en sus recursos naturales renovables, como son suelos y agua, suficientes para garantizar la producción permanente para consumo y exportación, garantizando fuentes de trabajo seguras. Además, geográficamente cuenta con zonas de pluralidad climática con producción agrícola diversificada que permiten lograr la soberanía alimentaria.

    No obstante estas características naturales propicias para la agricultura, la actividad se mantiene por un colectivo social de exiguas condiciones financieras y limitado consumo,  compuesto por un  numeroso grupo de UPA (unidades de producción agrícola) menor de 10 ha, al cual corresponde al 84% del total de explotaciones que apenas cuenta con el 20 % de la superficie cultivada.

    En este sector social, de cada cuatro campesinos, tres tienen superficies de producción menores a 5 ha, lo cual económicamente no permite su tecnificación. Esto ha sido considerado como causa para las bajas producciones, pero si consideramos que las UPA mayores de 50 ha que ocupan el 61% del total de la tierra cultivada tienen promedios similares, resultaría que la deficiencia de producción es generalizada, comparada con la que tienen países competidores.

    A partir de fines de la década del sesenta, con la iniciación de la explotación petrolera se sentó como premisa prioritaria para el desarrollo la siembra del petróleo, estableciendo políticas agropecuarias, con la participación de los actores vinculados al sector como una necesidad permanente para facilitar un desarrollo  sustentable.

    Contando con la información técnica favorable del alto potencial de suelos y agua del país, los proyectos de riego fueron las opciones prioritarias para la tecnificación agrícola.

    Entre estos estuvo la construcción de un proyecto modelo de riego financiado por el BID, diseñado siguiendo la técnica de los pólderes, se protegió con diques la zona de cultivo de las inundaciones y los excesos de agua pluvial se desalojaban mediante una red de drenaje y una estación de bombeo. Como apoyo a la producción contaba con un equipo completo de mecanización agrícola y silos para el almacenamiento de la cosecha.

    Los resultados del desarrollo que se esperaban no se cumplieron y financieramente las inversiones no se recuperaron. Esta realidad es importante analizarla, no solamente para orientar nuevos proyectos, sino también para recuperar los existentes en beneficio de los campesinos.      

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