Durante la semana pasada en Quito, la Fundación Municipal Teatro Nacional Sucre ha venido presentando la Ópera La Bohéme del italiano Giacomo Puccini. En un país sin tradición operística, exhibiciones de esta naturaleza siempre demandarán esfuerzos conjuntos importantes entre cantantes, escenografías, Orquesta Sinfónica Nacional y vestuarios, para cumplir con las exigencias de este hermoso género del arte escénico.
La Bohéme es la cuarta de las doce óperas escritas por Puccini. Su estructura se desarrolla en cuatro actos y esta ambientada en el París del siglo XIX. El libreto se basa en la novela Escenas de la vida bohemia de Henry Murger, publicada en el periódico “El Corsario” a lo largo de cinco años (1845-1849). Illica y Giacosa conocidos hombres de letras fueron los recopiladores de los diferentes episodios de la novela con que contó Puccini, para permitirle consagrarse como uno de los compositores líricos más importante de la época.
¿Por qué la obra se ambienta en París del siglo XIX? Se dice Puccini tenía predilección por los escenarios “exóticos”: por ejemplo, el Lejano Oriente para la Ópera Madame Butterfly y Turandot; para La Fanciulla, California; y en La Bohéme, la sociedad marginada de los artistas pobres de París, que poblaban barrios tradicionales trabajando en la búsqueda de su consagración. Igualmente se menciona que éste italiano se caracterizó por crear una rica galería de encantadoras y fascinantes mujeres: Mimí y Musetta, personajes principales de La Bohéme son un ejemplo de aquello. También se ha asegurado que los personajes de este trabajo han salido de la vida real y muchos musicólogos han encontrado la similitud de sus personajes con el autor de la novela y allegados a él, considerándola en parte una obra autobiográfica.
En el montaje operístico desarrollado en el Teatro Sucre, escritores, músicos, poetas, filósofos, amantes y plazuelas, bajo una escenografía de casas con mansardas, el griterío de los vendedores ambulantes y espacio público de la época, propician cálidos encuentros ciudadanos y configuran una obra en las que la ternura, la pasión, la ilusión y el amor, envuelve a la bohemia intelectual parisina de la época.
En lo musical destacan notablemente la presencia de Marisabel Albuja, en el papel de Mimí y Jorge Cassis como Rodolfo, nuevas y frescas voces del canto lírico nacional. Las arias y dúos interpretadas por éstos artistas, confieren a la obra, emocionantes y regocijantes momentos. Completan el elenco con una participación mayoritaria nacional, Vanesa Lamar, Fitzgerald Ramos, Andrés Carrera, Eduardo Vaca y Aldo Verrecchia. Los coros, La Compañía Lírica Nacional, la Orquesta Sinfónica Nacional, la escenografía y el vestuario, terminan por enmarcar este gran esfuerzo de la Fundación Municipal Teatro Sucre. Abrigamos esperanzas de que el Ministerio de Cultura, en su propuesta de crear una red nacional de teatros para el disfrute de estos espectáculos, siga impulsando el compromiso de incorporar a otras ciudades del país, en la necesaria construcción de una nueva realidad de la cultura nacional.