La censura de algunos programas de televisión ha desatado un malestar inusual, de muchos modos mal intencionado, en ciertos periodistas que laboran en los medios privados de comunicación. Se sigue insistiendo en que estas medidas repercuten gravemente en lo que ellos entienden como “libertad de expresión”. La impresión que tengo es que según estos comunicadores públicos el Estado no debe interferir de ninguna manera en la programación, mucho menos en los contenidos que los medios privados ofrecen a la ciudadanía.
Tratando de creer que la posición de estos profesionales no tiene intereses estratégicos, intentaré dar tres explicaciones posibles a su intransigente visión.
Puede ser que las deficiencias en la conformación histórica del Estado ecuatoriano no hayan creado las condiciones necesarias para que éste exprese todas las dimensiones que debe tener un Estado burgués capitalista moderno; y que aquella falla estructural se revierta en prácticas sociales libres de la injerencia del Estado. Situación peculiar que han creado la idea de independencia de las esferas privadas y sociales respecto de la racionalidad estatal.
Puede ser, también, que dos décadas de discurso y prácticas neoliberales haya producido comportamientos e imaginarios sociales en el país donde cualquier mediación del Estado en la sociedad es mal vista y produce obvios malestares en amplios sectores de la población. Tan fuerte pudo ser el debilitamiento del Estado que simplemente su presencia reguladora en el todo social dejó muchos espacios sueltos.
“La censura es una de las funciones esenciales de los Estados, sobre todo, de los burgueses modernos”
Finalmente, podría tratarse de que el tendencioso discurso que se ha propagado sobre el gobierno de Correa y su supuesta vinculación filocomunista, lleve a pensar a los periodistas que estas ‘censuras’ son solo el inicio de una época de terror y prohibiciones que podría terminar con la quema de libros en las universidades. En clara alusión a la Inquisición y al régimen hitleriano.
Por si acaso sea una de estas razones, es bueno que sepan, estos personajes mediáticos, que la censura es una de las funciones esenciales de los Estados, no solo de los tradicionales, sino sobre todo de los burgueses modernos. El Estado está ahí como consumación de la racionalidad general para asegurar el bienestar social más allá de las voluntades e intereses de grupos particulares y de los individuos como sujetos de derecho.
La razón del Estado es producir y preservar condiciones idóneas para el desarrollo saludable de los miembros de una sociedad. En esa intención es obvio que el Estado tiene que limitar, controlar y censurar aquellas acciones que, llevadas por intereses particulares, son perniciosas para la comunidad. Esta concepción del Estado no es para nada comunista, es simplemente la función más importante de los Estados democráticos burgueses modernos.
Quisiera pensar que en los comentarios de dichos periodistas hay solo un desconocimiento de esa lección de teoría política, lamentablemente tengo la fuerte sospecha de que son intereses particulares, poco disimulados y contrarios al bien social común, lo que anima su posición.