Primeras primarias
Los problemas de la democracia se resuelven con más democracia. Así lo han dicho algunos dirigentes del actual Gobierno, de la Ruptura 25, entre otros. Y sí: no es posible pensar en la dedocracia, en la autocracia y en la partidocracia como mecanismos para garantizarle al Ecuador un mejor sistema de convivencia.
Sin embargo, ¿hay condiciones para realizar unas primarias internas en la cultura política del país? ¿Los movimientos y partidos tienen suficientes candidatos orgánicos que respondan a sus tesis y programas y que a la vez ganen elecciones generales? ¿O, como ya ha pasado, existen figuras públicas (algunas salidas de la farándula) con popularidad que luego arman su propio programa por su pura egolatría? Escucho decir que sí, que por algo se empieza, que esa es la forma de eliminar muchos vicios políticos. Algo más: si no se hace ahora no se hace nunca.
También cabe otra duda extra: ¿si un pre candidato, por ejemplo, a la alcaldía pierde en las primarias también pierde la opción a otra dignidad? O sea si hay dos buenos cuadros para un mismo cargo y uno de ellos pierde, ¿queda descartada su participación política en otro escenario? Y esto pregunto porque no existen suficientes cuadros para llenar los cerca de seis mil cargos en disputa y para evitar que luego se llenen las casillas con personas y personajes que no responden a la expectativa ni a la obligación pública.
“Lo que está ocurriendo muestra un síntoma de madurez democrática en el Ecuador”
Conversando con el senador colombiano Gustavo Petro, líder del Polo Democrático, saltan más dudas y una sola certeza, luego que ese partido (una alianza de grupos de izquierda) realizara hace un mes sus últimas primarias. La certeza: por lo que sea hay que obligarse a las primarias. El beneficio de un acto democrático genera más seguridad y confianza en el sistema electoral como uno de los mecanismos de participación ciudadana. Incluso la pedagogía social que esto genera debe evaluarse hacia el largo plazo antes que sobre los problemas del presente. Las dudas: ante la poca cultura de tolerancia, ante el excesivo personalismo de varios dirigentes, con una escasa militancia orgánica y estable, ¿estas primarias no serán la ocasión para catalizar las broncas internas?, ¿no se utilizarán métodos del populismo, el clientelismo, el manoseo y la intriga?
Con todo: lo que está ocurriendo muestra un síntoma de madurez democrática en el Ecuador, donde deben quedar de lado los tradicionales rituales de las supuestas asambleas donde llegan a elegir a un candidato previamente postulado por el líder o su cúpula. Pero también es la ocasión para pensar en la formación de verdaderos cuadros políticos para la administración pública y la gestión estatal de alto nivel y que esos cuadros respondan a principios y programas y no solo a intereses personales o mercantiles.
Y diría algo más: que la población participe activamente en la decisión interna de los movimientos y partidos políticos inyecta mucho más democracia y legitimidad al sistema electoral para propiciar filtros y auditorías sociales a la misma política que debe ser posicionada como un valor por excelencia para la convivencia y la solución de los problemas colectivos.