Tomada de la edición impresa del 13 de octubre del 2008

Aburridos

CÉSAR ULLOA TAPIA

culloa@telegrafo.com.ec


Bombardeados y aburridos nos sentimos un gran porcentaje de personas, cuando la programación televisiva nacional institucionaliza a tiempo completo, es decir de lunes a domingo, los culebrones, partidos de fútbol, farándula y programas de impacto. Parece, bajo esta perspectiva, que no hay otra mirada de la realidad por parte de quienes están al frente de estos canales, que la de reducir la cotidianidad a lo inconsistente, reiterativo y, lo peor del caso, a auscultar la vida de los “famosos” como si esto fuera de interés público. Sin duda, el debate sobre los contenidos de la televisión debe ser primordial, si se considera la función que debe cumplir.

El análisis de los contenidos televisivos no pasa por la medición del rating de sintonía, porque esto refleja el grado de aceptación que tienen las personas sobre algo que reciben sin haber antes conocido la propuesta. El rating, por lo tanto, mide el poder de la oferta y no de la demanda. Es algo así, como una suerte de tiranía que se escuda, esconde y protege en los principios de la libertad de expresión, pero ¿será acaso la libertad de expresión una forma de vulnerar la capacidad reflexiva de las personas, entregándole estos contenidos?

Dentro de este contexto, cabe recordar que hace más de veinte años, las novelas mexicanas y venezolanas repiten la misma trama: la muchacha “bella” que hace las veces de empleada, se enamora del “niño rico” de la casa en donde trabaja, este niño está a punto de casarse con alguien “de su clase”, pero luego se enamora de la “empleada”, sin embargo “la loca” de la familia rica descubre que la empleada fue una niña abandonada hace mucho años, debido a un desliz que tuvo el padre del niño rico con, asimismo, otra empleada. En algún instante, los dos protagonistas resultan ser hermanos, pero todo se resuelve… Finalmente, todos son felices, ricos y llenos de “éxito”.

“María del barrio”, “Simplemente María” y todas las “Marías” juntas que protagonizan estas novelas se han tomado el tiempo de los hogares por décadas. Esto no quiere decir, sin embargo, que el discurso al que me adscribo apunta contra las novelas, sino más bien que está en contra de ciertos contenidos, guiones y mensajes que son privilegiados en los canales locales, sobre todo si estas novelas que importan ni siquiera se han renovado, pues redundan con distintos rostros, locaciones y guiones que nada más actualizan jergas, modas y consumos.

Por otro lado, la farándula ha llegado a vulnerar el criterio de lo privado, de la intimidad, del ethos como si la vida fuese un reality al que cualquiera puede acceder. Resulta ahora que la vida del otro es parte de la mía, pero bajo un sentido de hurgar para entretener, entretener para desvanecer la realidad que nos circunda y que no, precisamente, es farándula ni farandulesca. A ello, se suma las horas, miles de horas de fútbol, bajo la idea de soñar, comer y vivir fútbol… el deporte, bajo estas características, se vuelve un bombardeo mediático, no un disfrute y salud.

Otras opiniones

Historia para los emigrantes Juan J. Paz y Miño Cepeda

jpazymino@telegrafo.com.ec Historia para los emigrantes

Meneo televisivo YLONKA TILLERÍA

ytilleria@telegrafo.com.ec Meneo televisivo

La Bohéme César Valencia

cvalencia@telegrafo.com.ec La Bohéme

Estado, gobierno y censura Wladimir Sierra F

wsierra@telegrafo.com.ec Estado, gobierno y censura

Esas cosas del lenguaje José Villamarín Carrascal
Director de la Escuela de Ciencias de la Comunicación, UDLA.
Esas cosas del lenguaje

 

Escríbanos

Si desea enviar sus comentarios o sugerencias escríbanos a:
opinion@telegrafo.com.ec

Rss
Weather Image 31 ° Guayaquil, Ecuador Weather Image 17 ° Quito, Ecuador Ver más Powered By The Weather Channel