"Me han dicho que soy un Obispo “Rojo”, comunista. Yo me confieso cristiano. Un sacerdote, un obispo que se ha esforzado por ser cristiano. Y por lo tanto, no debo tener miedo a las calumnias, las amenazas, ni la muerte. Si trabajar cristianamente por la paz, la justicia y los derechos humanos de los más pobres es ser “Rojo”, ojalá que todos nos volviéramos siquiera “colorados” (…)”. Sí, aunque sea colorados: sonrojarse, tener vergüenza, conmoverse, dolerse de la miseria y la exclusión de las mayorías. No ser cómplices del oprobio que una minoría ha hecho y pretende todavía hacer del Ecuador, su Gran Hacienda. Ese fue Leonidas Proaño, que comprometido entregó su vida; su vida como hombre más que como Monseñor; como revolucionario, creyente en un Reino de Dios: ¡Ahora! Formado en la pobreza -con los pobres como maestros- su conciencia se labró en la lucha constante y no en medio de la riqueza extraída a otros: “…cuanto he vivido y he aprendido no ha sido extraído de las aulas universitarias de mi país o de algún otro país del mundo, sino de la cantera del pueblo, porque mi Universidad ha sido el pueblo y mis mejores maestros han sido los pobres en general y particularmente los indígenas del Ecuador y de América Latina, considerados en Puebla como “los más pobres entre los pobres”.
“El hombre con mentalidad capitalista se olvida de
la dignidad de la persona”
Hombre que se esforzó en comprender la dinámica de las relaciones socio-económicas de la explotación, desde y en la lucha social: “Lo que perciben como remuneración los trabajadores en la industria, como los trabajadores del campo, no solamente es injusto por ser insuficiente, sino también porque venden su trabajo, es decir, su Capacidad Transformadora del Mundo (…)”. Y es lúcido en ver las consecuencias en la mente: “El hombre con mentalidad capitalista se olvida de la dignidad de la persona. El hombre rico con su influencia, elaborará leyes que le favorezcan en su propósito de conquistar el dinero… (así) se corresponden las estructuras mentales con las estructuras sociales y, a veces, religiosas…Cada vez que se produce una alianza entre los representantes de las estructuras sociales de opresión y los representantes de estructuras religiosas, hay una complicidad, una colaboración en el mantenimiento de la situación de dependencia. La Religión, en este caso, ya no es Liberadora; es Opresiva (…)”. Lúcido por su pobreza. Proaño junto a los pobres; profundamente histórico y crítico, incluso denuncia a esa Iglesia de las minorías: “Cada vez que la Iglesia se ha alejado de los criterios del Evangelio y se ha mundanizado, cada vez que ha puesto su corazón en la Riqueza, en el Poder, en el Prestigio, en el triunfalismo, se ha convertido también en Aliada de los Opresores y ella misma en Opresora”. El domingo 31 de agosto se cumplen 20 años de su muerte. Sus palabras son contundentes, proféticas: “El Faraón que esclavizó a Israel, hoy en Latinoamérica es el monstruo conocido con el nombre de Capitalismo”. Monstruo que silencia su destino: “El hombre está llamado a hacerse Comunidad”, sentencia el Obispo Rojo, Obispo y discípulo de los Indios. ¿Dónde están los árboles que sembraste?