El por-venir de una ilusión
Mientras algunos periodistas han desatado una cruzada inquisidora para descalificar ciertos comportamientos presidenciales, se ha descuidado en mucho el análisis y la información de los acontecimientos relevantes que se tratan en la Asamblea Constituyente.
Apenas se hizo pública la disposición transitoria, aprobada el martes pasado, por la Asamblea, que establece el aumento progresivo de los salarios hasta alcanzar el costo de la canasta básica, comenzaron a llover los suspicaces comentarios empresariales de una supuesta inviabilidad de este proyecto. Las únicas razones dignas de tomar en cuenta son aquellas que esgrimen limitaciones técnico-económicas que impedirían la realización de esta disposición. A este respecto Blasco Peñaherrera Solah apuntó que “estas ilusiones que presenta la Asamblea, con estos mandatos que parecen ser concebidos en las cortes celestiales, son un absurdo absoluto y van a conseguir exactamente el efecto contrario, porque se van a incrementar los índices inflacionarios y adicionalmente se va a contraer el empleo.”
“Política es visualizar horizontes en los que la vida de una comunidad sea más humana”
Me pregunto si los empresarios no acaban de darse cuenta que en la Asamblea se hace política y que la política, en su significación más pura, es la producción de ilusiones y no la ejecución instrumental de saberes técnicos. Desde Platón sabemos que la politeia está fundamentada -necesariamente- en la ética y que ésta es tal porque busca sin condición alguna la felicidad de todos los ciudadanos. La política únicamente se realiza en la consumación de la felicidad humana, de lo contrario simplemente no es política. Los medios para llegar a esa finalidad son simples instrumentos que deben estar subsumidos en esa búsqueda. El dinero, por supuesto, es uno de esos instrumentos. El desear que las familias ecuatorianas tengan por lo menos un ingreso coincidente con el valor de la canasta básica (495 dólares), no solo se justifica en el elemental derecho a la sobrevivencia material humana, sino en un acto ético de justicia, en una necesidad que crea las bases suficientes -no necesarias- para acceder a la felicidad.
Por otro lado -y esto también deberían entenderlo- la política es tal porque propone órdenes normativos ideales que sirven como proyectos de construcción social a seguir. La política es la capacidad imaginativa de visualizar horizontes en los cuales la vida de una comunidad se vuelva más humana. Si ese proyecto ideal se llega a realizar o no, es un problema técnico que en nada objeta la perspectiva política. Por eso la economía debe estar siempre pensándose en función del bienestar social, en función de las condiciones que permitan promover las felicidades humanas y no en dependencia de su racionalidad técnica.
Como quería el filósofo francés Jaques Derridá, la política no puede ser sino un por-venir, un proyecto por realizar, una marco normativo ideal a seguir. De ahí que si l´avenir ne peut-être qu´aux fantômes, entonces la política siempre se creará en las cortes celestiales, esto es, en las ilusiones más puras de los seres humanos.