• 16 Nov 2012
  • Guayaquil
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  • Depósito El Salitral será reubicado el próximo año

    Repsol acatará una disposición del Cabildo, aunque negó que el proceso de envasamiento y traslado de GLP represente un peligro para la salud y la integridad de los vecinos.

    La planta de Duragás-Repsol en El Salitral comenzó su operación una década antes de que existieran las ciudadelas aledañas. Foto: Marcos Pin |  El Telégrafo
    La planta de Duragás-Repsol en El Salitral comenzó su operación una década antes de que existieran las ciudadelas aledañas. Foto: Marcos Pin | El Telégrafo

    Redacción Guayaquil

    La planta de Repsol-Duragás ubicada en el sector El Salitral (km 7,5 vía a la Costa) saldrá de su actual ubicación para ser situada en el sector de El Chorrillo, Pascuales, de acuerdo con una resolución del Municipio de Guayaquil.

    Las operaciones y competencias de estas instalaciones, que funcionan en el lugar desde 1980, integrarán  el nuevo sistema de distribución de Gas Licuado de Petróleo (GLP) para la región sur que Petroecuador prevé inaugurar en mayo del próximo año. 

    Los reservorios que se colocarán en El Chorrillo -que reemplazarán a los ubicados en El Salitral- se conectarán mediante un gasoducto con sus similares en Monteverde, provincia de Santa Elena. Los ductos que se  instalan  están ubicados en la vía a la Costa y atraviesan varias urbanizaciones y asentamientos populares donde han generado rechazo.  

    Las instalaciones de El Salitral son retiradas por las protestas ciudadanas que surgieron en ciudadelas aledañas levantadas hace casi una década. Varios ciudadanos consultados por este diario alegaron que los olores que surgen de la planta provocan mareos y dolores de cabeza. 

    También expresaron que las instalaciones administradas por Repsol representan una “bomba de tiempo”, un argumento que se repite en contra del gasoducto que instala Petroecuador, a menos de 5 km del sitio. 

    En 2003, el Municipio de Guayaquil solicitó el traslado de la Terminal Gasífera de Petroecuador y la planta Duragás, ubicadas en El Salitral, luego de incluir a la zona como de carácter residencial en el Plan de Ordenamiento Urbano.

    Varias autoridades de Repsol, durante una visita que este diario realizó a sus instalaciones, aclararon que es la primera vez que pasan por una situación similar en el país, pero reconocen la competencia del Cabildo en el asunto.

    Darío Jaramillo, responsable del área de Seguridad, explicó, sin embargo, que las medidas que se toman en la planta para evitar percances son minuciosas y tienen certificación ISO 14001.  

    Los trabajadores y colaboradores del lugar utilizan distintos implementos en su vestimenta que los protegen en caso de accidentes, entre ellos: botas especiales, cascos, chalecos y tapones en los oídos. “Desarrollamos nuestros procesos y actividades considerando como un valor importante la prevención, minimización y control de los impactos ambientales y la seguridad en nuestras operaciones. De este modo, no se han registrado explosiones durante este período”, comentó Jaramillo.

    Los habitantes de Jardines del Salado afirmaron que en varias ocasiones han escuchado estruendos en la planta, los mismos que les hicieron suponer que hubo una explosión. Jaramillo descartó que se hayan producido tales eventos en la envasadora. “Hubo un conato de incendio en el año 2006, ocasionado por un cortocircuito, pero fue rápidamente controlado por nuestra brigada y los bomberos”, dijo.     

    Las instalaciones de El Salitral tienen un sistema de gestión de seguridad y medio ambiente que cuenta con normas, procedimientos y guías. Tanto en las dependencias administrativas como en los sitios de recepción, almacenamiento, envasado y distribución de GLP se pueden observar varios rótulos que advierten sobre las precauciones a tomarse para transitar por el lugar.  

    Además, existe un sistema de control de la temperatura de los tanques de almacenamiento en caso de que se presente alguna anomalía en la presión que genere calor. El uso de celulares, dentro del lugar de envasado, está prohibido porque así se evita la generación de alguna combustión por el calor que despiden las baterías de estos equipos.  

    Cristian Ojedis, responsable de la logística laboral, destacó que dentro de las instalaciones de envasado del GLP ninguno de los trabajadores utiliza mascarilla alguna que los proteja de los olores. “Para que el GLP pueda ser considerado como causa de muerte sería necesario que una persona se metiera en un lugar donde no hay aire sino gas, dado que el cuerpo requiere de oxígeno, pero en un espacio abierto no hay peligro”, manifestó.

    También descartó que el GLP, por sí solo, sea nocivo para el cuerpo. “De hecho, es un producto inodoro e incoloro, al que se le añaden sales de mercaptano para detectarlo en el ambiente”. Los olores que se detectan en las cooperativas aledañas no provienen del área de recepción, almacenamiento y envasado del GLP, sino del lugar donde se lavan los tanques de gas de uso doméstico.

    Estos dispositivos caseros son sometidos a control antes de ser utilizados como lugares de almacenamiento. Erick Baño, gerente de Servicios Comerciales, aseveró que los tanques que llegan a la planta son revisados para darles mantenimiento -con enderezamiento y pintura- o rechazados si se detecta alguna fisura en el metal.

    Posteriormente, se lavan con agua caliente a presión. “El vapor que sale del lavado es lo que genera el olor que llega hasta las cooperativas y no tiene ningún efecto en la salud”, aseguró Baño. Petroecuador tampoco descartó que la planta de El Chorrillo sea reubicada en el futuro en caso de que el crecimiento urbano lo amerite, como  ocurrió con la planta de El Salitral.

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