Tomada de la edición impresa del 30 de octubre del 2008

Purga en Ejército de Colombia

El presidente colombiano, Álvaro Uribe (c), junto con la alta cúpula militar, anuncia su decisión de destituir a 27 miembros del Ejército.  | FOTO: AFP

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El presidente colombiano, Álvaro Uribe (c), junto con la alta cúpula militar, anuncia su decisión de destituir a 27 miembros del Ejército.

El presidente Álvaro Uribe dio de baja a 3 altos mandos militares y 24 uniformados por estar involucrados en la muerte de jóvenes.

EFE/AFP
BOGOTÁ/COLOMBIA


El Gobierno colombiano realizó ayer una purga sin antecedentes en el Ejército al retirar a 27 uniformados, incluyendo 3 generales, en momentos en que es fuertemente cuestionado por organismos de derechos humanos y el país es visitado por la alta comisionada de ONU, Navi Pillay.

La destitución de los militares responde a los resultados de una investigación del Ministerio de Defensa a las muertes de una veintena de jóvenes -desaparecidos a principios del año en la localidad de Soacha, un humilde sector del sur suroeste de Bogotá- hechas pasar como bajas de la guerrilla en combate en el noreste del país.

“La investigación ha encontrado que puede haber integrantes de las Fuerzas Armadas incursos en asesinatos”, dijo el presidente Álvaro Uribe en una conferencia de prensa en la casa presidencial, en la que anunció la decisión.

Por su parte, el Ministerio de Defensa dijo en un comunicado que hay “serios indicios de negligencia del mando en diferentes niveles” incluyendo “el planeamiento, conducción, ejecución y evaluación de las operaciones”.

Los jóvenes, que vivían en Bogotá, fueron reportados como muertos en combates registrados en una apartada zona rural del municipio de Ocaña (noreste), donde fueron sepultados como no identificados.

Según familiares, antes de que ocurrieran las desapariciones, desconocidos le habían ofrecido a los jóvenes empleos en haciendas del norte del país con elevados salarios.

Los tres generales destituidos eran los más altos responsables militares en la región donde se presentaron los supuestos combates en que murieron los jóvenes. Dos de los generales destituidos rechazaron las acusaciones.

“Bajo ninguna circunstancia por mi mente pudo atravesar mandar asesinar a alguien para presentar un falso positivo”, dijo el general Paulino Coronado a radio Caracol.

Por su parte, el general Roberto Pico se declaró “muy sorprendido” por la decisión del Gobierno. “Tengo mi conciencia tranquila”, dijo a radio RCN.

Para el senador por el opositor partido Polo Democrático Alternativo (PDA, izquierda), Gustavo Petro, la causa de esta situación es la política implementada por el gobierno de Uribe de incentivar a los militares por el número de bajas como prueba de eficiencia.

Petro recordó que hace tres años el Congreso debatió sobre los denominados “falsos positivos” (montajes de las fuerzas militares para presentar resultados en su lucha contra las guerrillas izquierdistas o los paramilitares), y que en ese entonces la Procuraduría (Ministerio Público) tenía 1.000 denuncias similares al caso de Soacha.

Es de destacar la “coincidencia de que el hecho se produzca el día en que presentamos el informe (sobre desapariciones forzadas), y en medio de la visita de la alta comisionada de la ONU”, dijo por su parte Alirio Uribe, miembro de la ONG Colectivo de Abogados.

1.300 ejecuciones desde 2002


Cerca de 1.300 colombianos han sido ejecutados de forma extrajudicial en su país desde 2002, año en que asumió la presidencia Álvaro Uribe, señala un informe publicado ayer por un colectivo de ONG que responsabiliza al Ejército de cometer la mayoría de estos crímenes.

“Los últimos 18 meses transcurridos entre el 1 de enero de 2007 y el 30 de junio de 2008 hemos registrado que 535 personas perdieron la vida a causa de ejecuciones extrajudiciales directamente atribuibles a la fuerza pública”, señaló el informe preparado por la Misión Internacional de Observación.

Dicha comisión -conformada por un centenar de organismos no gubernamentales de derechos humanos- denunció que “en el último quinquenio se ha constatado un considerable aumento en registros de ejecuciones extrajudiciales, lapso que coincide con la aplicación de la política de seguridad democrática y el Plan Colombia promovido por el actual Gobierno (de Uribe). “Entre julio de 2002 -un mes antes de la posesión de Uribe- y diciembre de 2007, se han registrado por lo menos 1.122 casos de ejecuciones extrajudiciales atribuibles a la fuerza pública, frente a 669 casos registrados entre enero de 1997 y junio de 2002 (gobierno de Andrés Pastrana)”, precisó la comisión.