Tomada de la edición impresa del 18 de marzo del 2010

Las papas nativas ganan espacio en las ciudades

Una muestra de algunas de las variedades nacionales estaba en los exteriores del Congreso de Papas Nativas, en Quito.   | FOTO: CARLOS POZO / El Telégrafo

FOTO: CARLOS POZO / El Telégrafo

Una muestra de algunas de las variedades nacionales estaba en los exteriores del Congreso de Papas Nativas, en Quito.

Datos

En Ecuador, alrededor de 80 mil agricultores  siembran  papa en varias provincias de la Sierra.

La principal especie es la “súper chola”, que junto a la “gabriela” son las que mayor difusión tienen en los mercados urbanos.

No se conoce cuántos campesinos cultivan solo las papas tradicionales. Por lo general son para su autoconsumo.

Entre  40 mil y 50 mil hectáreas están destinadas al cultivo de papas. La producción promedio es de 9,25 toneladas por hectárea.

El costo de producción por hectárea oscila entre tres mil y cinco mil dólares anuales. Esto significa que el mercado de la papa en el país mueve cada año, por lo menos, entre 120 millones y 150 millones de dólares.

Algunas variedades comienzan a tener demanda en varios restaurantes y supermercados.


 
María Esperanza, Orupiña, Carriza, Negra Ojona, Yema de Huevo, Guantiva, Cornos y Cachos. ¿Ha escuchado estos nombres? Pues estas son algunas de las 400 variedades de papas nativas que  se encuentran en etapa de rescate.

Se denomina así a los tipos de papa que se cultivan desde hace ocho mil años en la región andina y que se encuentran fuera del mercado local.

Iván Reinoso, líder del Programa de Papa del Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIAP), afirma que el rescate de estas especies no es solo cuestión de consumo. Se relaciona con la soberanía alimentaria  y con la mejora de las condiciones de vida de los indígenas y campesinos.   

Reinoso asegura que el tema ha cobrado actualidad en los últimos años debido a la tendencia mundial de fomentar los productos sustentables y orgánicos.  

De allí que los esfuerzos de varias organizaciones se concentran no solo en la capacitación de los campesinos, sino en conceder viabilidad comercial a sus productos. Y, al parecer, ya existen  resultados.

En Riobamba, por ejemplo, algunos restaurantes compran variedades de papas para sus preparaciones.

Jorge Andrade-Piedra, coordinador del Proyecto Innovandes Iniciativa Papa Andina del Centro Internacional de la Papa (CIP), aclara que el “reencuentro de las ciudades con las papas nativas” no es fácil, pero hay logros.

En  Riobamba hay un chef que creó un plato hecho en base a una variedad andina y lo patentó: la “yahuartushpa”. El nombre se desprende de la variedad “tushpa”, que tiene un color oscuro en su cáscara  y pulpa morada.

“Mientras más oscuro es el color de la papa,  tiene un mayor valor nutritivo”, complementa Reinoso.

Ayer inició  el Primer Congreso Internacional de Papas Nativas  2010, el cual se realiza en Quito

Andrade-Piedra agrega que el trabajo que aplican para mejorar la cadena productiva de valor del tubérculo impacta directamente en las ganancias de los campesinos. “Estas pueden subir entre 30 y 40 por ciento,  además de generar un capital social que incluye un mejor trato”, dice.

En Quito también comienzan a aparecer resultados. Juan Duque, estudiante egresado de la Facultad de Agronomía de la Universidad Central del Ecuador,  realiza  su tesis de grado. Esta consiste en estudios de mercado para comercializar estas papas ancestrales.

Él se ha vinculado a estos esfuerzos para comercializar variedades inéditas del producto. Y ya hay clientes. Señala que desde el pasado 28 de enero se venden en fundas de dos kilos en el comisariato Magda Espinosa. Además, cada 15 días entregan 10 kilos de  tushpa y chihuila (blanca y roja) a Chef Jerome, Segundo Muelle, Tianguez y otros restaurantes.

Duque explica que la campaña prosigue con el envío a  varios locales gourmet y restaurantes de dos kilos de muestra con la información nutricional respectiva. “Algunos los usan como adorno exótico en sus platos”, dice.

Lorena Criollo, administradora del Centro Cultural Tianguez, ubicado en pleno Centro Histórico de Quito, confirma esto. Señala que desde hace un mes entraron a los programas impulsados por el INIAP para el rescate de la estos productos.

Compran unos diez kilos semanales de las variedades pocashungo, chihuila, dolores y tushpa. Las usan  como adornos y guarniciones.

“Los extranjeros que nos visitan se sorprenden de que haya tal variedad”, indica. Además, su chef, Juan José Loaiza, está creando un plato especial con la variedad chihuila, pues es un local enfocado en recibir turistas.

El tema ha adquirido tal relevancia que desde ayer y hasta el próximo viernes se realiza en Quito el Primer Congreso de Papas Nativas Papanat 2010, en el cual participan expertos de la región.

Julio César Delgado, director del INIAP, destaca que varios organismos internacionales debatirán sobre el manejo biogenético y productivo de la papa ancestral.

Mientras, Isabel Jiménez, subsecretaria de Fomento Productivo del Ministerio de Agricultura  y Ganadería, afirma que este evento deja entrever que existe un trabajo sostenido para mejorar la cadena de valor del tubérculo.
Carlos Villacís
cvillacis@telegrafo.com.ec
Periodista - Redacción Quito