• 27 Ago 2013
  • Justicia
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  • Especialistas afirman que es mayor el impacto mediático cuando se pierde un infante que un adolescente

    La tasa de niños recuperados en EE.UU. subió con ayuda de medios

    La pérdida de la menor Erica Parsons, en Carolina del Norte, ha reabierto el debate acerca del papel que juegan las empresas de comunicación al momento de colaborar con las investigaciones policiales para encontrar a las personas que han dejado su hogar, ya sea por rapto o por fuga voluntaria.

    La tasa de niños recuperados en EE.UU. subió con ayuda de medios

    Agencia EFE

    La cobertura mediática del caso de una niña desaparecida hace dos años en Carolina del Norte, Estados Unidos, sobre la que se plantean multitud de interrogantes, ha vuelto a poner esta semana sobre la mesa el papel de los medios de comunicación en estos casos, algo “fundamental” para los expertos.

    Erica Parsons desapareció en 2011 cuando tenía 13 años, en el condado Rowan de Carolina del Norte, pero sus padres adoptivos no denunciaron este hecho a la Policía hasta el pasado mes de julio, alegando que la adolescente se marchó de casa para ir a vivir con una de sus abuelas biológicas.

    Sin embargo, la Policía no ha dado aún con el paradero de la niña, y el caso ha desatado el interés de los medios locales y nacionales que han respondido esta semana con varias entrevistas a los padres en televisión y la publicación de la fotografía de la niña, así como de un retrato robot de la que se estima que debe ser su apariencia actual.

    “Gracias a las tareas de difusión llevadas a cabo por los medios hemos podido recuperar a muchos niños”, declaró en una entrevista el director ejecutivo del Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados de EE.UU. (Ncmec), Robert Lowery.

    “Confiamos en el poder de los medios para distribuir las imágenes de los niños. En 1984 la media de recuperación de niños perdidos era del 62%, y ahora es del 98%, en gran parte gracias al apoyo de la prensa”, indicó Lowery.

    Más de 12.000 menores de 18 años fueron reportados como desaparecidos en 2012 en EE.UU.A principios de este mes, por ejemplo, los Estados de Nevada, California, Washington y Oregón activaron la llamada “Alerta Ámbar”, diseñada para hacer llegar al público toda la información de la que se dispone sobre un menor desaparecido en plena investigación, con especial énfasis en los medios de comunicación. “La Alerta Ámbar busca la complicidad de los medios y nos ha permitido, entre otras cosas, que hoy en día encontremos a muchos niños más rápido que en ningún otro momento de la historia”, manifestó el director de Ncmec.

    Según datos otorgados por la entidad, más de 12.000 menores de 18 años fueron reportados como “niños desaparecidos” el año pasado en EE.UU., de los que casi 10.000 se fugaron de casa por voluntad propia o instigados por terceros, y otros 2.000 fueron raptados, tanto por parte de familiares o por personas ajenas al entorno del menor.

    Pese a contar con el apoyo de los expertos, la implicación de los medios de comunicación en investigaciones tan delicadas como la de Erica Parsons ha levantado polémica en internet y las redes sociales, donde muchos han criticado lo que, a su juicio, supone la creación de un “nuevo circo mediático” que, “como en casos anteriores, puede derivar en un juicio paralelo”.

    “Este es un caso muy poco habitual. Entre otras cosas, que los padres de Parsons se sometieran al polígrafo (un detector de mentiras) en televisión, creo que despertó muchas más dudas de las que respondió”, dijo Lowery.

    Más allá del caso concreto de Parsons, los expertos insisten en reivindicar la idoneidad de los medios para incrementar exponencialmente la notoriedad de cada uno de los casos, puesto que la prioridad es, según el vicepresidente de Ncmec, Avery Mann,“sacar las informaciones a la luz en el menor tiempo posible y llegando a la mayor cantidad de público posible”.

    “La atención mediática es fundamental para lograr que los niños desaparecidos vuelvan a casa, como demuestra el hecho de que en aquellos pocos casos en los que se logra un seguimiento, los resultados suelen ser positivos”, dijo Mann, para quien “la prensa es fundamental para lograr nuestro objetivo”.

    Entre las cosas a mejorar por parte de la prensa cuando se abordan situaciones de menores de edad desaparecidos, Lowery lamentó que en muchas ocasiones la edad de estos juegue un papel, a su juicio, “demasiado determinante”.

    “Si Gina De Jesús, Amanda Berry y Michelle Knight hubiesen sido raptadas siendo niñas, no jóvenes o adolescentes, su caso habría recibido más atención por parte de los medios y eso hubiese ayudado en la investigación”, dijo en referencia a las tres chicas liberadas en mayo en Cleveland (Ohio) tras permanecer varios años secuestradas.