• 29 May 2012
  • Columnistas
  • Visitas: 1971
  • La triste historia de la papa en Suramérica

    Humberto Mancero Mosquera

    Humberto Mancero Mosquera

    La sostenibilidad alimentaria de los habitantes de la cordillera de los Andes data de más de 8.000 años, según los relatos de los historiadores.

    Se han inventariado siete especies básicas de papas, (Solanum especie tuberosum), desde el lago Titicaca, en  Bolivia, a Chiloé, en Chile.  El cultivo de la papa denominada “Mamá Jatha”, o madre del crecimiento, sigue siendo la semilla clave  de la sociedad andina.

    La colonización insertó a la papa en la sociedad europea, donde se empezó a consumir de manera similar como opción alimentaria, además, los rusos la utilizaron también para destilarla y producir el famoso vodka, dentro de sus diferentes usos, alternativo a semillas como la remolacha, centeno y trigo.

    Después de la revolución industrial y el surgimiento de la investigación y desarrollo, como fuente de construcción, de ventajas competitivas diferenciadoras sostenibles (VCD), en bienes, los Estados Unidos inventaron el famoso puré de papas, siendo hoy una industria mundial que modificó la forma de alimentación de las naciones y es un plato básico en las cartillas alimenticias.

    Siguiendo el ejemplo, los franceses revolucionaron el mercado con la invención de las famosas papas fritas o papas a la francesa, hoy componente clave de las comidas rápidas y complemento de múltiples platos alimenticios a nivel mundial.

    En ambos casos, este producto autóctono de la cordillera de los Andes ha inspirado el surgimiento de industrias mundiales globales, multibillonarias por las ventas, de estas innovadas formas de consumo de papa.

    Lo irónico y triste de esta historia es que los dueños de este tubérculo, en Suramérica, siguen produciendo y consumiendo sus papas imperfectas de calidad defectuosa, no exportables, sin industrialización, en todas las regiones, sumidos en la pobreza.

    Como conclusión podemos comprender que la verdadera brecha entre la pobreza y  la prosperidad está en la falta de: I&D, educación, proactividad, emprendimiento, valores firmes del talento humano que cultiva la tierra.

    En este caso, cabe la pregunta: ¿En cuántos productos se repite esta triste historia?

    Recomendación: Implementar que en el Magap, en coordinación con el  Iniap  y el Programa de Innovación Agrícola, transformen la producción de papas en Ecuador y paguen su deuda social por falta de proactividad en la transferencia de tecnología a los agricultores.

    Etiquetas:

    Opinión
    blog comments powered by Disqus