Hispano Americans
16 de julio del 2008

Mezclados, impuros, vitales


 

Todavía asoman de tanto en tanto especialistas y académicos dispuestos a sumarse a la bizantina discusión de si latinos o hispanos constituye la denominación correcta para referirse, en el país de las green cards, a los 45 millones de sus  ciudadanos y asimilados con una procedencia más o menos remota en la América que comienza más allá del Río Grande o, si se cruza el charco del Atlántico, en la Península Ibérica.

Unos objetan que hablar de latinos conduce a la confusión, porque el término aludiría, en rigor, a la más amplia comunidad formada por los hablantes de alguna de las muchas lenguas que derivan del latín: además de los hispanohablantes, los francófonos, los italianófonos, los que pegan la hebra en rumano...


Otros razonan algo parecido, subrayando que el marbete de hispanos se presta también al equívoco, aunque por el detalle de que su uso se puede tomar como una mención "exclusiva" a las gentes originarias de España.

Lo llamativo es que a estas alturas no se haya entendido que el ingrediente base en la identidad de los Hispanic o Latino Americans, que es como se califica en inglés made in usa a los hispanohablantes, es la confusión y el equívoco. Efectos del mestizaje y el andar todos un poco “revueltos” que conforma la historia de los españoles y del resto de los paisanos de Iberoamérica.

A los latinos no les debería importar el riesgo de un malentendido. Entre otras cosas, porque es precisamente esa propensión a la mezcla y la impureza lo que alimenta el pulso de una comunidad que hace tiempo se destaca en las industrias, los negocios y las artes de Estados Unidos. (Aunque luego el tópico y la obsesiva atención despensada por los medios al “problema de la inmigración” acaben menguando un fenómeno mucho más complejo).

Como ha dicho el escritor dominicano Junot Díaz, a día de hoy uno de los mejores embajadores del colectivo criollo en un país que lo ha distinguido con el reputado Pulitzer de Novela, conviene andar prevenido ante el nefasto influjo de los mitos de pureza y distinción. Más que otra cosa, cuando lo que se pretende preservar es la lengua, el principal activo de los hispanoamericans de Estados Unidos y una de las mayores preocupaciones de los guardianes -latinos o no- de las esencias.

"La gente está obsesionada con el sueño del idioma puro como una cosa uniformadora", ha declarado Díaz, que emigró a New Jersey con su familia a la edad de seis años y que escribe magistralmente sus libros en inglés. "Y ésa es una idea que fomentan mucho los políticos...".

Mezclados, impuros, vitales y usufructuarios de una lingua franca "intoxicada" por el inglés pero que, al mismo tiempo, está reinventando y enriqueciendo el idioma de Shakespeare. (O quizá habría que decir de Hemingway y Whitman).

Éste es el retrato de la comunidad hispana en el que a uno le gusta espejarse.

 

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Historias de la inmigración latina en los Estados Unidos Historias de la inmigración latina en los Estados Unidos Sergio Sotelo

Periodista vasco radicado en Boston. Escribe como freelance para varias cabeceras de América Latina y España. Los domingos publica en la edición impresa de El Telégrafo una miscelánea de crónicas sobre actualidad y tendencias en los Estados Unidos.