En el nuevo centro que funcionará Acorvol se capacitará a las fundaciones continuamente.
Profesionalizar a las personas que trabajan en el área social del voluntariado es la meta de la Asociación Coordinadora del Voluntariado del Guayas (Acorvol) para el próximo año. La entidad continúa en su labor para que esta actividad sea considerada una herramienta que permita generar nuevas oportunidades para el desarrollo de las comunidades de escasos recursos.
Por ello, en su nueva sede que está ubicada en la Kennedy Norte, manzana 901, solar 12, junto a la iglesia San Gabriel de la Dolorosa, funcionará el Centro de Formación y Capacitación Permanente del Voluntario.
Para la presidenta de la institución, Sonia Escobar de Baquerizo, el tener un sitio más amplio facilitará crear proyectos a largo plazo y, a la vez, fortalecerá los servicios que se da a las fundaciones afiliadas y a la sociedad, en general.
Escobar sostuvo que luego del resultado de la evaluación de los logros efectuados durante los 36 años de funcionamiento, se diseñará un plan de cursos y continuarán con los proyectos que se ejecutan.
La campaña está dirigida a los empresarios para que colaboren en la construcción de la segunda fase
Enfatizó que el nuevo cronograma de trabajo partirá de las necesidades que tienen las organizaciones inscritas en Acorvol.
Escobar aseguró que fortalecerán el programa de voluntariado juvenil. Asimismo, indicó que la meta que se han planteado para 2010 es conseguir que las entidades elaboren proyectos en común, en los que proponga un beneficio de mayor impacto para la sociedad.
Dijo esto en referencia a que como agencia coordinadora solo han conseguido que las entidades se unan para compartir sus fortalezas y experiencias en la presentación de acciones en conjunto.
“Se ha venido haciendo tareas puntuales como casas abiertas y exposiciones, que dan la oportunidad de que las organizaciones se mantengan integradas y se conozcan, pero ahora apuntamos a iniciativas como la creación de la red de discapacitados que busca la reinserción laboral”, citó.
También resaltó que podrán dar más apertura a las entidades que no tienen un espacio para realizar los eventos y puedan utilizar estas instalaciones a un bajo costo para obtener un ingreso económico con el que se pueda cubrir los gastos que genera tener un local propio.
“Como nosotros no trabajamos directamente con los beneficiarios, eso hace que la gente nos perciba como una organización que necesita recursos. Y nuestra intención no es competir con las fundaciones efectuando bingos, colectas públicas, rifas, porque pensamos que hay otras vías para recaudar fondos”, explicó Escobar.
200
mil dólares se invirtió en la construcción de la primera fase, donde está el área administrativa
Elita Chacón Coronel, primera vicepresidenta de Acorvol, argumentó que por esa razón se presentó la campaña “Escribir historias de vida”, con la finalidad de sensibilizar a los empresarios para que, a través de sus contribuciones, se concluya la edificación de la segunda fase, que está valorada en 100 mil dólares. En la primera etapa se construyó solo el 50 por ciento con un presupuesto de 200 mil dólares.
“Falta cimentar tres aulas cada una con una capacidad de 50 personas que servirá también como auditorio y una cafetería”, manifestó María Delia García, vocera de la asociación.
Rina de Garcés, voluntaria de Acorvol, agregó que como el voluntariado dejó de ser asistencialista para convertirse en un ente de desarrollo, las personas que se dedican a hacer labor social, con el transcurso del tiempo, tuvieron que especializarse a través de una carrera universitaria.
“A pesar de que el voluntariado nació de un grupo de mujeres amas de casa con la finalidad de ayudar a los más necesitados, ahora está integrado por profesionales. Eso hace que se aproveche de mejor manera los recursos y el beneficio para la comunidad es más efectivo”, manifestó.
Carlos Arrieta, miembro del programa de voluntariado de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), destacó que junto con la Secretaría de Pueblo, Fundación Sigvol y Movimiento Social y Participación Ciudadana se elaboró un informe en 2007 en Ecuador, en el que se determinó que 500 mil voluntarias y voluntarios se dedicaron a hacer trabajo social, lo que significa una aportación de 1.000 millones de dólares, que correspondieron entre el dos y tres por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
“Se vive una dinámica diferente de hacer voluntariado en el país, porque hoy insertan a los jóvenes, lo que hace que sea más competitivo, sin perder la solidaridad que lo caracteriza”, afirmó Arrieta, quien está vinculado al voluntariado desde 2004.