Tomada de la edición impresa del 08 de noviembre del 2009

Profetas de la actuación y música en tierra ajena

  | Gráfico: El Telégrafo

Gráfico: El Telégrafo

IMÁGENES

Análisis

DANIEL SAIZ

Productor musical argentino, ex tecladista del grupo Soda Stereo y director del instituto Sonarte

“En el país no existe industria musical”


Considero que el motivo por el cual los artistas buscan trabajar independientemente en el extranjero es porque en este país no existe una industria musical ni actoral.

 Enhorabuena  para los que están logrando sobresalir, pero es obvio que la única posibilidad que tienen de triunfar es meterse en la industria de otro territorio.

Hace 30 años que desaparecieron Fediscos e Ifesa, que eran las mejores empresas discográficas del país. Ahora solo existen distribuidores de Emi, Sony, Universal, entre otros, pero eso no genera artistas porque no buscan invertir sino exponer la música de artistas internacionales. No puede ser posible que a estas alturas Ecuador no cuente con ídolos, ni referentes musicales, como sí los hay en otras extensiones territoriales.
 
Los artistas que han logrado sobresalir a nivel local han hecho un trabajo de hormiga para lograr posicionarse internamente, pero como no cuentan con un sello que los identifique a nivel regional, es muy difícil que logren  la internacionalización.

Todavía hay algunos que se presentan en un programa de televisión y dicen su número de celular para que los contraten. Eso ya no debe suceder porque habla mal del nivel de espectáculo en el país.
Ecuador está en el kindergarden en este aspecto. Todavía hace falta mucho para convertirnos en una industria del espectáculo seria.
Es evidente que al no haber un desarrollo industrial los talentos han tenido que tocar puertas donde sí existe, donde sí se respetan sus derechos y logran sobresalir.

Paul Martin

Actor peruano. Participa actualmente en la telenovela El exitoso Lcdo. Cardoso, que se transmite por Ecuavisa

“Es válido buscarse una oportunidad en el exterior”

Es comprensible que muchos talentos  busquen moverse a otras partes del mundo porque no tuvieron la oportunidad de destacarse acá.

Muchas veces no depende de uno sobresalir, sino que, por lo general, el actor se encuentra supeditado a encajar en   los roles o producciones que aparecen en escena.

Es decir,  el actor está sujeto a amoldarse a los requerimientos de una producción y no siempre se cuenta con el perfil solicitado. Es absolutamente válido que busquen oportunidades de crecer actoralmente en otros países, si acá no la tuvieron por diversos factores.

En mi caso particular, me siento honrado al haber participado en más de 20 telenovelas en Perú, que es mi país natal, pero por coincidencia llegué a  Ecuador para participar en un casting y me quedé.  Hace 3 años que ya resido acá y he podido  participar en 3 producciones locales:  Súper Papá, El secreto de Toño Palomino y actualmente en El exitoso Lcdo. Cardoso.

Como toda profesión, esta es una pirámide: algunos están en la cúspide, otros en la mitad y otros abajo. Es razonable luchar y abrirse nuevos caminos para lograr metas.

Considero que el nivel actoral está creciendo en Ecuador y, aunque no existe una industria como sí la hay en países como México, Argentina, Colombia o Brasil, se está luchando para que eso suceda, con el fin de que  los talentos no tengan que emigrar en busca de su sueño.  Es claro que  lo que anhela cualquier  actor es poder vivir de su trabajo, y más aún si emigra  para conseguirlo.

Artistas ecuatorianos, que no pudieron darse a conocer en su país natal, han despuntado en países como España y EE.UU. Ya lo dice el refrán...



Diego Fajardo, Marcos Bermúdez y Paulina Aguirre tienen algo en común: son ecuatorianos y triunfan en sus respectivas carreras, pero ninguno  en su país de origen. Y hay algo más, ese  triunfo lo consiguieron en “tierra ajena”, tras dejar un pasado que, para ellos, no fue exactamente  mejor. 

El primero es protagonista de una serie española de televisión, el  segundo ganó un Grammy (el máximo premio musical al que un artista puede aspirar), y Aguirre también registra dos postulaciones además de haber  obtenido  precisamente este galardón, el pasado jueves. 
 
Como la historia de Diego, Marcos y Paulina, hay más. Unas,  llenas de  obstáculos. Las de gente soñadora  que algún día se embarcó  en la aventura del  migrante.

 Son también las experiencias del  productor musical Pablo Aguirre, de los actores Wills Cangá y Viviana Espinoza,  y quién sabe de cuántos otros ecuatorianos que tienen acogida lejos del país que los vio nacer.

Diego tiene 23 años, de los cuales seis lleva en España. El actor guayaquileño reconoce que su llegada a suelo ibérico no fue fácil. “Fue como la de cualquier otro migrante”, recuerda con un híbrido de su acento natal con el de España, que incluye el “vale” a lo largo de  su conversación.

Nacido el 18 de septiembre de 1986, Diego cuenta que los primeros años en España los pasó junto con su padre, Erasmo, en una finca.

“Fue en Olesa de Monserrat, un pueblo que queda a unos 40 kilómetros de Barcelona. Ahí limpié coches, corté montes que eran más altos que yo. Nos explotaban mucho. Incluso estuve cerca de tirar la toalla. Yo siempre quise convertirme en actor, desde que tenía 14 años”, recuerda el artista que ahora es protagonista de la obra teatral El enemigo de la clase y la serie televisiva Hospital Central, una serie semejante a las estadounidenses ER y Hospital General.

Pese a esos contratiempos, Diego se inscribió en la Idep (Escuela de Imagen y Diseño) y luego en la Escuela de Séptimo Arte para Cine y TV, en Barcelona.

“Ahí conocí a Esther Pou, quien es la gerente de este instituto y con el paso del tiempo se convirtió en mi representante. Cuando me inscribí pensaba estudiar actuación. Pregunté si la escuela era para cine y me dijeron que sí. Durante 10 meses me dieron clases de cámaras,  iluminación, montaje, sonido, guión y producción, menos de actuación. Muchos me dicen que empecé al revés”, dijo durante su última visita a su ciudad de origen, en enero pasado. 

Admirador del actor español Javier Bardem y el director Alejandro Amenábar (ambos de la galardonada película Mar adentro), Diego encarna a Waldo Jaramillo, un joven doctor en Hospital Central.

Recuerda con gracia cómo se le burlaban sus amigos cuando les decía que estudiaba música y no una carrera tradicional


“En la grabación del piloto para la serie fui un estudiante porque mi rostro era muy juvenil como para interpretar a un médico”, revela el actor, quien se pone en la piel del problemático Chanas en El enemigo de la clase.

La historia de Marcos Bermúdez data de hace 26 años. Nacido en Portoviejo hace 48 años, viajó a Nueva York (Estados Unidos) como integrante de la orquesta Los Profetas (claro que sin imaginar que 23 años después sería un “profeta en tierra ajena”, como dice la popular expresión.

Bermúdez, quien hace tres años ganó un premio Grammy como uno de los vocalistas de la Harlem Spanish Orchestra, recuerda que en mayo de 1984 había llegado con la ropa enlodada al entonces aeropuerto Simón Bolívar (ahora José Joaquín de Olmedo). “Lo que debía ser un viaje de tres horas desde Portoviejo hasta Guayaquil se convirtió en uno de 17 horas porque hubo un deslave. Estuvimos a punto de perder el vuelo”, recuerda el cantante y percusionista manabita, quien compartió protagonismo en esa orquesta con el mismísimo Rubén Blades.

Con el salsero panameño grabaron Across 110th street, que obtuvo el codiciado Grammy  frente a Gilberto Santa Rosa, Marc Anthony y Víctor Manuelle, los otros aspirantes en la categoría de mejor álbum tropical del año.

Paulina Aguirre tiene una historia parecida. Quiteña y residente en Los Ángeles (Estados Unidos), desde hace seis años, también puede jactarse de dos nominaciones al mismo galardón y figurar como la primera  ecuatoriana en haberlo ganado -en solitario-,  el jueves pasado, en la décima entrega del galardón por su disco  cristiano Esperando tu voz.

La ex integrante del grupo Contrapunto reconoce que fue un riesgo viajar a un país extraño con la idea de convertirse en una conocida cantante. “Decidí jugármela, acá ya no había más que hacer, pese a que me negaron varias veces la visa estadounidense”, afirma la artista, quien ahora recuerda con gracia cómo se le burlaban sus amigos cuando les decía que estudiaba música y no una carrera tradicional en la Universidad San Francisco de Quito.

Su suerte fue encontrarse con Pablo Aguirre, a quien había conocido en Quito tres años antes de emigrar a Estados Unidos. Él, un productor que había trabajado con Miguel Bosé, Luis Miguel, Armando Manzanero, Marco Antonio Solís, y otros, se animó a grabar dos discos con Paulina. La química fue tal que terminaron casándose. La ex actriz de doblaje infantil para la cadena Univisión ha logrado que sus álbumes Esperando tu voz y Mujer de fe (ambos de corte cristiano, pero en género pop) sean reconocidos por la Academia que califica los trabajos para el Grammy.

Su esposo Pablo, quien se asentó hace 23 años en Los Ángeles, Estados Unidos, con el fin de estudiar música, confiesa que cuando vivía en Ecuador soñaba con conocer a Armando Manzanero y a Juan Carlos Calderón, un reconocido productor español. Eso sucedió en Estados Unidos. Pero no solo los conoció, sino que llegó a trabajar con ellos y aún mantiene el contacto.

De hecho su producción Cuando me vaya de aquí, interpretada por Paulina Aguirre (su esposa) y Armando Manzanero, recibió el Premio ARPA en la categoría “Mejor canción en participación”, el pasado 23 de octubre.

El productor musical, que actualmente está trabajando en el tercer disco de su esposa y en la producción del artista  quiteño Daniel Páez, confiesa que apostarle a su sueño de hacer música ha sido la mejor decisión. 

“No me veo haciendo algo fuera de la música. Gracias a Dios tuve la oportunidad de estudiar, desarrollar el talento y haberme relacionado con gente del medio”, señala el músico que realizó estudios en Dick Grove School of Music, KIP (Keyboard Instruction Program), CAP (Composing and Arrangin Program) y orquestación de forma particular.

El productor quiteño indica que lo mejor que le ha pasado ha sido  trabajar junto con su esposa Paulina, y poder llevar el evangelio de Cristo a través de la música. 

“No solo hemos tenido satisfacciones en la carrera artística, sino que hemos visto gente transformada mediante el mensaje evangelizador que transmite cada canción”, manifiesta Pablo, quien a la edad de 22 años  dejó su carrera de Administración de empresas en la Universidad Católica en Quito para viajar a Los Ángeles y vivir su sueño americano.

Otra historia que también denota  perseverancia y éxito es la de Wills Cangá. Un guayaquileño nacido en la zona del Guasmo Sur, quien  soñó con sobresalir en el campo de la actuación.

Para cumplir su meta se dirigió como migrante a España, donde vivió durante 11 años,  y trabajó como actor y modelo.    

  A pesar de que tuvo que enfrentar grandes obstáculos en su vida para lograr ocupar roles   en producciones internacionales, el hombre de piel negra y labios grandes tiene definido su objetivo: convertirse en el primer actor de origen ecuatoriano en trabajar en Hollywood. Hace dos meses  se trasladó a Estados Unidos con el fin de lograr su meta.

 Wills  trabajó   en la serie televisiva   Bulevar 21 (la versión española de Betty la fea), donde interpretó a Robinho, un afamado jugador de fútbol brasilero.

También ha participado en otras producciones como Pelotas, una serie sobre historias de barrio y fútbol; en   Barras y La familia Mata.

 Además,  su dominio del idioma inglés le ha permitido ser parte de la producción londinense Uncle Vanya, donde interpretó al   Dr. Astrov,  y ser modelo en  el video Slow, de la artista australiana Kylie Minogue.

Otro filme que hizo fue Sing for Darfur, en el que  el actor estadounidense George Clooney fue el director.

 Wills ha hecho desde clásicos del teatro hasta personajes como el principal de la canción Alma de blues, del grupo español Presuntos Implicados.
 
El actor nacido  el  6 de septiembre de 1977 viajó a España en 1998 con el objetivo de estudiar actuación. Aunque le resultó muy difícil acceder a esta profesión debido a  la limitación de sus recursos económicos lo logró con el dinero que ganaba trabajando como modelo para marcas de ropa y perfumes.

“Llegué a España como cualquier emigrante. Con una maleta, a caminar y a buscar escuelas. Mis inicios fueron con mucha ilusión y determinación, pero no fue fácil”, cuenta.

El actor, que ha tenido  varias experiencias como  aprendiz, ahora dice sentirse  muy fuerte en la interpretación, y es el momento para demostrarlo.

“Es creíble pensar que cada día tener que improvisar es parte de tu éxito personal. Y más aún si sabes tomarte ese éxito como parte de tí”, es una de las frases que expresa el actor de amplia sonrisa, en su blog personal, en el que describe -paso a paso- su rutina diaria, sus vivencias actorales, castings a los que asiste, y donde también expone su estado de ánimo e ilustra cada vivencia con  fotos para que sus seguidores estén al tanto de sus movimientos.

 En  su página web www.willscanga.com también se puede observar parte de los trabajos que ha realizado en cine y televisión.

Viviana Espinoza vive una historia similar a la de Wills. La machaleña de 37 años, con 10 años de residencia en España,  se dedica a la actuación. Ha experimentado un gran avance en su carrera al haber trabajado con el director manchego Pedro Almodóvar.

La película Abrazos rotos fue el nexo entre Viviana y el reconocido director de cine. La actriz sostiene que todo fue casualidad. Relata que un día se metió a navegar en Internet -como de costumbre- y  vio  un anuncio en una página web en la que una agencia de talentos  hacía una convocatoria de casting. Ella simplemente se presentó al llamado y expuso un monólogo de dos minutos.

“Nunca me imaginé que sería para trabajar con Almodóvar, solo me dijeron que  la prueba era para el pequeño papel de una chica que laboraba como asistente doméstica   en una casa”, comenta.

  El papel que tomó cuatro días de rodaje dice haberle dado mucha satisfacción.

Desde niña le gustaba el mundo del cine y se  formó en los talleres de actuación de  Oswaldo Segura, en Guayaquil.

La actriz, que también tiene un trabajo complementario como ayudante de cocina en un restaurante para solventar su economía,  participó    en la telenovela Ángel o demonio, que se transmitió por Ecuavisa. En España realizó roles en las producciones Paella con ají,  Hospital Central y Aída.

 Allí están. Seis historias de gente soñadora que alcanzó sus sueños en otras tierras. En la  actuación y en la  música, artes en las que hasta ahora han dado pasos firmes y no piensan dejar de darlos.

Lenin Vargas

Vocalista del grupo L.E.G.O.

“Estos artistas han sido muy valientes al dejar el país. Es una postura positiva al ver que la escena en Ecuador está retrasada”

SERGIO SACOTO

Artista y productor quiteño

“Yo hice el intento de radicarme en Estados Unidos y llevar mi música fuera, pero fue muy difícil y decidí que primero estaba mi familia”

Luciana Grassi

Actriz guayaquileña

“Esa necesidad de ir al extranjero y buscar oportunidades la hemos tenido algunos actores, pero se debe regresar y  transmitir lo  aprendido” 
María Teresa Rosales/ Rafael Veintimilla
espectaculos@telegrafo.com.ec
Guayaquil