El artista estadounidense interpretó 19 canciones durante las dos horas que duró el recital.
Tras su paso por Lima, el saxofonista estadounidense Kenny G (Kenneth Gorelick, 1956) deslumbró con su música de fusión a más de 800 asistentes que se dieron cita, el sábado por la noche, en el Teatro Nacional de la Casa de la Cultura, al norte de Quito.
Con cinco músicos en escena y una trayectoria de 43 años, el artista vino por primera vez al Ecuador en el marco de su gira Rhythm & Romance.
Previo al espectáculo, Lorena Tenega, de 30 años, ocupaba una de las localidades de la platea baja. Para ella este tipo de música es relajante. “Estuve embarazada hace poco tiempo y mi médico me aconsejó que expusiera al bebé a esta sonoridad, lo cual me ha beneficiado”.
Con una trayectoria de 43 años, el artista vino por primera vez al país con su gira Rhythm & Romance
Eran las 20:35 y, ataviado con un traje azul marino, Kenny G hizo su aparición sorpresiva entre el público que esperaba verlo salir en el escenario. Apenas se oscureció el teatro, las miradas y las cámaras se dirigieron inmediatamente hacia atrás, cuando la luz principal fue hacia el artista, quien bajaba pausadamente las escalinatas de la platea interpretando, con su saxofón soprano, el tema Home.
Su cabello largo y rizado casi no permitía ver su rostro a la distancia, y la lírica de su instrumento comenzaba a cautivar a la audiencia.
Su dificultad para hablar castellano no impidió mantenerse en contacto con el público. “Estoy muy feliz de estar por primera vez en Quito-Ecuador”; y pidió, a manera de broma, que alguien le diga dónde podría encontrar un Burguer King. Luego el artista anunció que regalaría uno de los saxofones diseñados por él, a quien resultare elegido del público.
El show continuó con la ejecución de 19 temas como Silhouette, donde extendió una nota musical por más de cuatro minutos.
Kenny G tiene el récord mundial de la nota más larga (45 minutos y 47 segundos) y explicó que el secreto está en soplar y respirar a la vez. Lo demostró acercando su nariz al micrófono y esta habilidad arrancó más de un aplauso.
Durante la ejecución del tema Havana, la musicalidad se complementaba con imágenes de la isla del Caribe. Sobresalió la participación de su percusionista Ron Powell, quien utilizó, de manera sincronizada los bongos, timbales, platillos y panderetas. Su destreza con estas últimas cautivó a los concurrentes, quienes interactuaban con él, cuando se lo pedía.
A más del percusionista, acompañaron al virtuoso del saxo soprano Robert Damper (piano), John Raymond (guitarra), Vail Jonson (bajo) y Daniel Bejarano en la batería. Este último, a confesión del artista, también hace las veces de profesor de español.
La noche prosiguió con la canción G-Bop y Forever in love, una de las más conocidas de su repertorio. También interpretó boleros, como Bésame mucho o Sabor a mí, sin dejar de lado la canción que lleva el nombre de su gira latinoamericana, la cual fusiona ritmos como samba, salsa, jazz y bossa nova; y Saxo loco, considerada la canción número uno de jazz en el mundo.
Posteriormente se realizó el sorteo del saxo, cuyo número ganador fue el 435811, perteneciente a una señora, cuyo nombre no fue recogido por los organizadores.
Luego de que Vail Jonson interpretó un solo de bajo, Kenny G volvió a aparecer desde la parte posterior del teatro, para cerrar su interpretación con Cadenza y Song bird, considerada la melodía que cambió para siempre su vida. El espectáculo se extendió hasta las 23:00.
Con el cierre del recital, mucha gente se apostó en el acceso principal en busca de un autógrafo del saxofonista. “Fue un concierto de lujo, de primera: los músicos, el nivel de interpretación, la acústica”, señaló Fabiola Lema, mientras se retiraba satisfecha del lugar sin importarle mucho el frío capitalino.