• 25 Mar 2013
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  • REFLEXIÓN

    Falsificación de dinero, un fenómeno creciente que urge combatir

    Falsificación de dinero, un fenómeno creciente que urge combatir

    Por Masiel Fernández Bolaños

    La falsificación de dinero, considerada casi tan antigua como este mismo, constituye
    un fenómeno de consecuencias palpables y aumento creciente.

    La producción o uso de dinero falso es una forma de fraude que debe combatirse sobre todo por los perjuicios económicos que provoca.

    Entre las consecuencias expuestas por especialistas que han trabajado en este tema, están la disminución del valor de billetes auténticos de cualquier denominación y el aumento de los precios debido al crecimiento de la oferta monetaria no autorizada y artificial.

    Un ejemplo elocuente sobre la falsificación de dinero

    La Comisión Europea (CE) abogó recientemente para que se refuercen las medidas contra la falsificación de la moneda común, un delito que en la última década ha provocado daños económicos por aproximadamente 500 millones de euros

    La entidad precisó en un comunicado que la cantidad de monedas falsas retiradas de circulación aumentó un 17% en 2012. Durante ese periodo, 184 mil monedas de 50 centavos y de uno y dos euros fueron sacadas, por lo que los datos mostraron que por cada 100 mil monedas verdaderas, circulaba una falsa. En el caso de los billetes se detectaron 531 mil alteraciones, según el Banco Central Europeo, encargado de imprimir y emitir la divisa en papel.

    Por ello, la CE remarcó la necesidad de reforzar las leyes actuales para mejorar la prevención e investigación, y endurecer las sanciones para el delito de falsificación del euro entre los miembros que componen la Unión Europea.

    La entidad presentó una propuesta de directiva con el fin de establecer una pena mínima de al menos seis meses de cárcel por casos graves de producción y distribución de billetes y monedas con esa característica.

    La directiva obligará a los Estados miembros a disponer de instrumentos que permitan detectar casos de falsificación de dinero similares a los que se emplean actualmente en la lucha contra el crimen organizado. Las medidas afectarán a todas las divisas, no sólo a la comunitaria, precisó la CE.

    Medidas empleadas para frenar la falsificación

    A lo largo de la historia, han sido muchos los mecanismos con los que se ha tratado de falsificar el medio de pago legal de los países.

    Por otra parte, así como la falsificación de monedas de oro y plata era menos rentable, porque el precio del metal constituía la parte esencial de su valor, los billetes no dejan de ser simplemente papel y, por lo tanto, resultan piezas atractivas para el fraude, explican los expertos.

    Por tal motivo, los bancos los han dotado de una serie de medidas de seguridad, entre ellas: elaborarlos con papel especial, hecho de fibras alargadas de algodón y con técnicas de impresión complejas, como marcas de agua, hologramas y tinta invisible. La composición del papel puede incluir lino, algodón u otras fibras textiles.

    Australia, México, Brasil, Paraguay, Chile, Guatemala y Nueva Zelanda producen billetes de plástico para aumentar su durabilidad y permitir la colocación de una ventanilla transparente de unos pocos milímetros, una característica de seguridad muy difícil de reproducir con técnicas normales de copia.

    Fraude con siglos de historia

    La falsificación de dinero es probablemente tan antigua como el dinero mismo. Los antiguos mayas empleaban almendras de cacao como moneda en sus intercambios comerciales, pero que en algunos lugares los frutos también fueron falsificados. Las copias se rellenaban con arena o lodo.

    El acuñado de moneda comenzó en la ciudad griega de Lidia, hacia el año 600 a.C. Antes de que se inventara el papel moneda, el método más común de falsificación era mezclar metales baratos con oro o plata. Por lo general, los gobernantes utilizaban penas muy severas para castigar a quienes realizaban estas actividades.

    Tanto en Estados Unidos como en Reino Unido, la falsificación era castigada con la muerte.

    El papel moneda impreso por Benjamin Franklin a menudo tenía estampada la frase “falsificar es la muerte”. La teoría que sustentaba este castigo tan severo era que alguien con la habilidad de cometer ese delito era considerado una amenaza para la seguridad del Estado y, por lo tanto, debía ser eliminado.

    Por otra parte, las falsificaciones modernas comienzan con la aparición del papel moneda. Muchas naciones las han utilizado a modo de arma. La idea es inundar la economía del enemigo con moneda falsa, de tal forma que el valor real del dinero se desplome. Desde que comenzó a circular el euro en 2002 ha habido un rápido incremento en la alteración de monedas y billetes.

    En la primera década del siglo XXI, el United States Secret Service anotó una importante reducción de la cantidad de dólares estadounidenses falsos, en la medida que los imitadores han concentrado su atención en la moneda común.

    Este escenario se agrava con la evolución de la tecnología, ya que, según expertos, la
    reproducción ilegal de billetes se ha facilitado.

    Por ello, se aboga por combatir dicho fenómeno de efectos negativos para la economía y la sociedad.

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