Ecuador tiene 8 lenguas en peligro de extinción
La ONU pidió a los países de Latinoamérica emprender acciones para proteger su patrimonio
Antecedentes
El artículo 57 de la Constitución obliga al Estado a garantizar a las nacionalidades indígenas “mantener, desarrollar y fortalecer libremente su identidad, sentido de pertenencia, tradiciones ancestrales y formas de organización social”.
El 21 de febrero de cada año se celebra el Día Mundial de la Lengua Materna. Esta fecha fue proclamada por la Conferencia General de la Unesco en 1999.
América Latina es una de las regiones con mayor número de lenguas originarias en peligro de extinción. En total son 248 las que se encuentran en esta situación, según un boletín de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH).
El texto señala que esto constituye un serio problema para el continente. Aquello debido a que las lenguas originarias representan la oportunidad de utilizar y transmitir el pensamiento y tradiciones. No solo es un derecho cultural, sino una herramienta esencial para asegurar el conocimiento de los derechos humanos.
Amerigo Incalcaterra, representante regional de la Oacnudh, dice que pueden ser más las lenguas que están en riesgo.
De hecho, el Atlas Interactivo de las Lenguas en Peligro en el Mundo de la Unesco indica que Latinoamérica tiene 248 lenguas en serio peligro. “Ese documento incluye categorías de riesgo para idiomas en peligro o vulnerables. Si uno considera esas categorías también, la cifra de lenguas con cierto nivel de peligro aumenta a 619”, explica Incalcaterra. Y eso, -agrega- pone en riesgo “nuestra diversidad cultural”.
Según el atlas de la Unesco, Ecuador tiene 14 lenguas vulnerables, pues en el país predomina el español. Pero para la ONU 8 están en “situación crítica de extinción”.
De este grupo, dos se consideran ya extintas: andoa y tetete. A las lenguas zapara y sia padee se las considera en la categoría de peligro crítico (ver cuadro).
Esta es una percepción que comparte el lingüista Alejandro Mendoza, director del departamento de Estudios Interculturales de la Universidad de Cuenca.
“Se calcula que hay tan solo 300 personas que son zaparas”, advierte el catedrático. De ellos apenas 20 hablan la lengua natal.
Y asegura que se han emprendido esfuerzos por recuperarla como la elaboración de diccionarios y un estudio sobre su gramática.
“Esto permite crear conciencia dentro de los propios indígenas sobre la importancia de su lengua porque hay aún la concepción de que solo con el español se puede conseguir trabajo”, señala el docente. Añade que defender las lenguas originarias es algo que compete a todos los ciudadanos porque si se extinguen se pierde el conocimiento ancestral.
“Por ejemplo minga es una palabra kichwa que no solo significa trabajo comunitario sino que abarca más, incluye, por ejemplo, el concepto de solidaridad”, aclara.
También alerta que hay lenguas que ya se han perdido como el secoya. Para él, como resultado el kichwa y el shuar se han fortalecido en desmedro de las lenguas que tienen pocos usuarios.
La oficina de la ONU para los Derechos Humanos y la Unesco piden acciones concretas a los Estados para defender estas lenguas e hicieron un “llamado a los Estados a impulsar la educación intercultural bilingüe y la producción de contenidos digitales en idiomas originarios”.
Mendoza, por su parte, señala que se deben realizar investigaciones dentro de los pueblos originarios y apoya sus iniciativas. “Que ellos mismos construyan sus libros, que almacenen los conocimientos y estos sirvan para los más pequeños”.
El Ministerio de Cultura, junto con la Dirección Nacional de Educación Intercultural Bilingüe (Dineib) de la secretaría de Educación, tiene un proyecto al respecto.
Segundo Guapizaca, titular de esta última institución, indica que para evitar los peligros de extinción en las últimas dos décadas han trabajado en la elaboración de tarjetas y textos que ayuden a conservar los alfabetos de las etnias indígenas.
“Justamente este año vamos a producir textos en todas las lenguas, especialmente en las que tienen menores hablantes, como la zapara, épera y achuar”, señala el director de la Dineib, quien, al igual que la ONU, cree que todos los sistemas de comunicación indígena del país han reducido su práctica.
Aunque -dice el directivo -el kichwa se ha sobrepuesto a las menos usadas como la zapara. Él acota que la producción de textos en todas las lenguas será proporcional a la población estudiantil.
Asimismo, el Consejo de Desarrollo de las Nacionalidades y Pueblos del Ecuador (Codenpe) informa que realizarán campañas para la promoción del empleo de las lenguas menos usadas.
“Vamos a demandar recursos al Estado para eso y a pedir que en las propagandas gubernamentales se usen las demás lenguas”, sostiene Ángel Medina, secretario del Codenpe. XLH
Redacción Diversidad
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